lunes, 23 de julio de 2018
lunes, 6 de marzo de 2017
jueves, 29 de septiembre de 2016
El Mensaje de Silo:
El Libro - La Mirada Interna
I. La meditación
1. Aquí se cuenta cómo al sin-sentido de la vida se lo convierte en sentido y plenitud.
2. Aquí hay alegría, amor al cuerpo, a la naturaleza, a la humanidad y al espíritu.
3. Aquí se reniega de los sacrificios, del sentimiento de culpa y de las amenazas de ultratumba.
4. Aquí no se opone lo terreno a lo eterno.
5. Aquí se habla de la revelación interior a la que llega todo aquel que cuidadosamente medita en humilde búsqueda.
El Libro - La Mirada Interna
I. La meditación
1. Aquí se cuenta cómo al sin-sentido de la vida se lo convierte en sentido y plenitud.
2. Aquí hay alegría, amor al cuerpo, a la naturaleza, a la humanidad y al espíritu.
3. Aquí se reniega de los sacrificios, del sentimiento de culpa y de las amenazas de ultratumba.
4. Aquí no se opone lo terreno a lo eterno.
5. Aquí se habla de la revelación interior a la que llega todo aquel que cuidadosamente medita en humilde búsqueda.
viernes, 29 de enero de 2016
El Mensaje de Silo
http://elmensajedesilo.com/
El Mensaje dado por Silo en julio de 2002, consta de tres partes: el Libro; la Experiencia y el Camino.
El Libro es conocido desde hace tiempo como “La Mirada Interna”.
La Experiencia está planteada a través de ocho ceremonias.
El Camino es un conjunto de reflexiones y sugerencias.
En esta recopilación está el Mensaje completo. Circula impreso y a través de las redes informáticas.
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martes, 28 de julio de 2015
La ratonera de la vida ordinaria
Leopoldo
Marechal
La
ratonera de la vida ordinaria
Y
la primera de mis expansiones ocurrió justamente cuando, resuelto a partir
aquel horizonte que me ceñía en el sur, abandoné la llanura para reclamarle a
la metrópoli un destino que a mi entender se me debía. El primer año de mi
residencia en Buenos Aires tuvo por signo el caos de las relaciones nuevas
entre las cuales me di a practicar un “tremendismo” que sólo era, en el fondo,
una gimnasia de mi alegre indeterminación. Pero un hombre y una mujer no tardaron
en cimentar la arquitectura de mi destino: eran el doctor Bournichon y la
muchacha Cora Ferri. El doctor Bournichon dirigía un importante rotativo a cuya
redacción ingresé condicionalmente; pues bien, la necrología irónica de un
filántropo y el panegírico malicioso de un legislador, obras de mi pluma
rentada, sumieron al doctor Bournichon en un éxtasis profundo del cual salió
muy luego para diagnosticarme una carrera vertiginosa en el velódromo del
periodismo. Algo después Cora Ferri, a mí presentada en un Congreso de Mujeres
Libres, me invitó sin ambages al idilio, a la exaltación de la poesía y al
riesgo heroico de la libertad; y naturalmente, como era fatal y previsible, me
casé con ella.
Los
resultados no se hicieron esperar: a la sombra benéfica del entusiasta
Bournichon me convertí en una máquina de referir y adobar lo múltiple
cotidiano. Por su parte Cora Ferri, en una inédita fase de sí misma, pulverizó
al Idilio en su licuadora mecánica, degolló y desplumó a la Lírica junto a sus
asaderas y narcotizó a la Libertad entre sartenes oleosas y artefactos
eléctricos. En resumen, uno y otro forjaron para mí esa especie de gallinero
confortable que se ha dado en llamar “la Vida Ordinaria”. ¿Se ríe usted? ¡Hace
mal! Yo afirmo que “la Vida Ordinaria”, sea o no comparable con un gallinero,
tiene la virtud funesta de construir para sus adherentes una ilusión de
seguridad que a menudo linda con la insolencia. Y yo engordaba en mi corral
estable, apuntalado noche y día con los mismos rostros, los mismos hechos y las
mismas palabras cuya reiteración engañosa era la más firme garantía de mi
estabilidad. Naturalmente, para existir en tales condiciones es necesario
renunciar a todo “hecho libre”, interior o exterior, capaz de abatir
inesperadamente las estructuras del gallinero; y no sólo renunciar a esas
interferencias que pueden ser del orden humano o del querer divino, sino
también, y sobre todo, negarlas en su posibilidad. Severo Arcángelo, durante su
inquisitoria de la Casa Grande, me abrió los ojos hasta la rotura en lo que se refiere
a “la Vida Ordinaria”, la cual es una hebra de las muchas con que se urdió la
complicada estofa del Banquete, junto con la del Robot Humano, su hebra
consecutiva.
Leopoldo
Marechal – El banquete de Severo Arcángelo (págs. 22 y 23) – Editorial
Sudamericana, Buenos Aires, junio 1985 (primera edición setiembre de 1965).
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martes, 26 de mayo de 2015
ITALIA NUCLEAR
Nueve de las bases de EE.UU. en Italia: Aviano, Vicenza, Ghedi Torre, Camp Darby, La Maddalena, Gaeta, Napoli, Sigonella, Niscemi:
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Sigonella
domingo, 12 de abril de 2015
Heráclito
«A los hombres, una vez que han muerto, les aguarda cuanto no esperan ni se imaginan.»
Heráclito, fragmento 27.
Filósofos presocráticos
Fragmentos I - Pág. 199
Introducción, traducción y notas de Ramón Cornavaca - Editorial Losada, Buenos Aires, abril 2008.
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