martes, 20 de enero de 2015

El sufrimiento del otro

Viendo la TV, viendo a los alcahuetes de embajada, a los subordinados de las corporaciones, a los hipócritas de siempre lamentarse públicamente, simular indignación e incluso llorar por la muerte de uno de ellos, empleado inepto, recuerdo a quienes tenían que llorar a puertas cerradas, incluso solos, solas... Recuerdo a quienes al día siguiente tenían que volver a sus trabajos, a sus estudios, como si no hubiera pasado nada. Recuerdo a quienes al salir de su vivienda y cruzarse con un vecino debían saludarlo con perfecta normalidad, sin mostrar ninguna tristeza ni alteración. Recuerdo que casi nunca hubo velatorios ni homenajes ni notas en la radio ni en la TV, y mucho menos protestas, denuncias públicas ni cuestionamientos a los gobernantes. A lo sumo algún comentario malintencionado como “algo habrá hecho” o en un diario un escueto "En el día de ayer fue abatido...".

Pero eso ocurría muy rara vez, lo común era la censura total y el sufrimiento a puertas cerradas.

Vi ese sufrimiento silencioso, en una oficina en la que trabajaba. Sentí la impotencia del otro y la propia. No puedo agregar más nada.


Jorge D'Alesio, 20.01.15

viernes, 19 de diciembre de 2014

19 y 20 de diciembre de 2001

19 y 20 de diciembre de 2001, crónica de esa calurosa noche (escrita por Martin Garcia):


https://www.facebook.com/pages/Agrupaci%C3%B3n-Oesterheld/217101885160565


-Con la cabeza de los dirigentes-

LA NOCHE DE LAS CACEROLAS ABOLLADAS

Si este no es el pueblo el pueblo ¿donde esta?

Por Martin Garcia

Apenas termino el mensaje grabado de Fernando De la Rua anunciando el establecimiento del Estado de Sitio el pueblo comenzó a participar activamente en una protesta inédita que surgía como agua de manantial por los barrios de la Capital Federal.

Comenzaron a escucharse los golpes de las cucharas sobre las cacerolas y se iban sumando de uno en uno desde cada balcón, cada cocina, cada living de los departamentos hasta llegar a la calle.

Así los vecinos comenzaron a reunirse alrededor de una decisión colectiva -Había que sacar a Cavallo del gobierno y también ¿porque no? al presidente de la Nación.

Había que terminar con cuatro años de problemas crecientes, con un año de hiper recesión y mil conflictos por la decadencia económica de la vida cotidiana, de la esperanza, del panorama laboral, comercial, estudiantil, del progreso, del futuro, que parecía un desastre absoluto y finalmente, con 30 días agotadores donde no solo nos dábamos cuenta (ya en forma clara) que nos robaban sino que les teníamos que dejar el dinero en la cuenta para que robaran tranquilos a fin de pagar y garantizar el pago de los servicios de la deuda externa.

Así comenzó una conversación entre los medios que se despedían de la audiencia hasta volver a mirar hacia afuera, y tener que apostar móviles y comenzar una sesión de televisión espontánea alrededor de una marcha que comenzaba a surgir desde los barrios.

La misma gente que había enfrentado a Menem en las urnas, que había apoyado al Chacho y que había votado por la Alianza y por De La Rua, venia a decir que ya no quería mas lola.

La clase media comenzó a marchar por las avenidas rumbo a la Plaza de Mayo.

Yo me fui con mi hijo Andrés, que horas antes me había avisado que-si se hacia algo -quería venir conmigo a la Plaza y así salimos y comenzamos a caminar por la avenida Corrientes.

Apenas pisamos la avenida vimos una marea humana que bajaba desde lejos y también un mar de gente que desfilaba adelante nuestro rumbeando para la avenida Pueyrredón, para la avenida Callao, para la 9 de Julio.

La gente tenia un promedio de edad bastante joven, de cada diez, ocho tenían la edad de mi hijo y dos, la mía.

Eran jóvenes comunes que sufrían en la facultad, buscando un laburo sin mucha suerte, haciendo cola en las embajadas de otros países para ver que pintaba, chicos que cadeteaban, repartían volantes por unos pesos diarios, pibes que trabajaban sin esperanza en el comercio del viejo, que veían caer la economía familiar, veían echar a sus padres del trabajo o que se habían refugiado en una pensión de estudiantes, con una cervecita light en el barrio, los jueves y viernes a la noche, quizás los sábados y domingos, también, o que estaban a pleno en un empleo, con mucho miedo de ser echados, con muchos quilombos para llegara fin de mes,, con serios problemas para pagar la matricula de la facultad, el medico de sus pibes chiquitos.

Pero no había solo jóvenes, también -las chicas- del ministerio, de la peluquería, las manicuras, las señoras del barrio que saludaban desde las ventanas o los balcones, porque caminar no podían pero veían televisión y salían a la ventana a ver pasar la gente, tomar un poco de aire fresco, escribir y exhibir un cartel de papel escrito con marcador que decía RENUNCIO CAVALLO, y desplegar una bandera argentina.

A medio camino nos avisaron que había palos, gases y represión en la Plaza de Mayo así que, en Callao, doblamos para el Congreso !

Lo veo a Carlos Mirsson -el de FM Tango- pasar con su señora e hija con una bandera en su coche, tocando la bocina como en un campeonato mundial.

A medida que nos acercábamos, se caminaba mas despacio y con una columna mas compacta.

Algunas mamas jóvenes caminaban con el cochecito de sus bebes y con sus bebes adentro, lo mas campantes. (se veía que la única vez que habían salido de marcha era por el San Lorenzo de Tinelli, el Boca de Bianchi o el Ríver de Ramón).

Cuando llegamos al Congreso vimos esa excepcional imagen de la escalinata del Congreso llena de gente, de chicos, con la camiseta del seleccionado de futbol de Argentina en la mano, revoleándola como Soledad al poncho, mientras cantaban –¡Ohhh Argentina, es un sentimiento, no puedo parar Ole olé ole olé ole olé ola, Ole olé ole ola ¡cada día te quiero maaaas!

Era un sentimiento emocionante, por allí pasaban las parejitas que venían de hacer el amor, con al cara radiante y cierto recato en el entrelazar de sus manos, alguna intrigante señorita con un galán pintón al lado irrumpía insinuante como en un desfile de modas, por entre las petisas y las chicas del barrio que, pancita afuera, no dudaban en bailar y pegarle a la tapa de la cacerola, ya bastante abollada, con el cucharón de plástico negro.

¡Hacia rato que no veía tantas mujeres hermosas en un solo lugar, radiantes entre el calor, la alegría de compartir esa misa alegre y gratificante, que sucedía en la Plaza de los Dos Congresos, en un nosotros al mismo tiempo ignoto y sin embargo con la presencia plena de cada uno de los protagonistas que estaban haciendo la historia.

-¿Te das cuenta porque militabamos en los ´70? le dije a mi hijo mientras le señalaba una señora muy bien producida, que pasaba !

¡La militancia es la vida misma!

Se daba esa impronta descarada y cómoda a la vez de los muchachos en sandalias y bermudas, pelo rasante, casi pelados y chivita en la barbilla, dándole con ansias a los bombos que construían con los tachos de basura plásticos de esos que suelen estar en las columnas del alumbrado.

Paraban cuando alguien los llamaba al celular, aunque no escuchaban nada con ese griterío alegre.

Mas tarde los que le daban a los bombos eran un poco mas punk, mas heavy y los bombos ya era latas mas grosas y los palos daban gusto, y la pinta de los tipos pedía a gritos camisetas por lo menos de Riff.

No había banderas partidarias y lo mas probable es que la misma gente no las permitiera, tampoco, la política partidaria se había quedado sin respuestas y el 60 % de los votantes habían votado cualquier otra cosa menos a los partidos políticos tradicionales o no, pero se podían ver agitar las banderolas de las murgas, ora verdes, ora celeste y blancas, con un tipo de despliegue que solo se aprende en las fiestas del barrio.

Si este no es el Pueblo, el Pueblo ¿donde está?

-El que no salta ¡es un botón!, el que no salta ¡es un botón!, le da la banda de la escalinata y los que están sobre Entre Ríos acompañan y también lo hacen como una oleada mejicana los de la escalinata y el patio y bandeja de la plaza de enfrente.

Hay paz, cordialidad, convivencia, incluso entre no iguales, a algunos se les ve San Isidro en sus camisetas de la UAR, a otros se le adivina el conventillo, la piecita en la pensión, todos cantan, saltan, y se alegran.

¡Cavallo, hijo de puta, la puta queteparió!

En Europa nace el euro uno a uno con el dólar y a cada Banco que tenga un dólar billete le van a permitir emitir siete euros, así que se llevaron todo y lo multiplicaron por siete.

¿Los argentinos?

¡Que se jodan por boludos! ¡Chupete, hijo de puta, la puta que te parió, chupete hijo de puta, laputaquetepariooo!

¡Menem, compadre, la concha de tu madre! No se salva nadie.

Hay una mirada iluminada en algunos mas grandes, unos piensan que están viviendo el 17 de octubre del que les hablaba Castiñeira de Dios o Fermín Chávez o del que escribían Jauretche o Puiggros, otros se remiten a la movida popular del felices pascuas cuando al civilidad se enfrento con la pretensión castrense.

Cada uno se daba cuenta, a su manera, del momento histórico que estaban viviendo.

Los pibes también, porque cada tanto aplaudian a rabiar y todos aplaudian a rabiar y se premiaban y festejaban el estar juntos, el haber irrumpido en la escena política sin deberle nada a nadie.

Bueno, no tanto, pero si festejaban que por fin no se diría de los argentinos que tenían jugo de tomates frío en las venas, que el pueblo se la comía que era demasiado pacifico y no reaccionaba ¡Minga! Aquí están.¡Chupate esta mandarina!

Dimos una vuelta, yo le decia a mi hijo que siempre hay que dar una vuelta a ver que hay por ahí, como son los grupos, en que clima andan, quienes están, algún amigo, algún compañero, para charlar, comentar la jornada de lucha.

Por ahi estaban Eduardo Jozami, el periodista Alberto Dearriba, Juan Carlos del Bello con su familia, Carlitos Carcavallo del PAMI, Juan Carlos Shmid el secretario general del sindicato de Dragado, miembro del GOU de Moyano, quien representara al Polo Social de Farinello en Santa Fe; el famoso director cinematográfico Nicolás Sarquís, organizador del festival Contracampo que nos hizo conocer los directores de cine iraníes, yugoslavos, serbios, etc; Eduardo Lopez del Sindicato del Seguro rodeado de hijos y de compañeros de coro; Emilio del Guercio el legendario músico de Aquelarre y Almendra que venia de Plaza de Mayo; Juan Ale, un joven dirigente del peronismo porteño relacionado con la temática indígena y religiosa hablando a viva voz con compañeros y compañeros en la esquina de Rivadavia y Callao, Alberto Liparelli, el matemático.

Ahora viene otro saltito de la hinchada ¡El que no salta es un ingles! ¡El que no salta es un ingles!

Y aparece una calavera grande y atractiva.

Le dejan el paso a una madre de Plaza de Mayo y los jóvenes le abren paso, la aplauden. ¿Que aplauden?

Aplauden la consecuencia, la firmeza de su lucha, su autoridad moral.

Aplauden a sus hijos combatientes, los desaparecidos.

Respeto y honor para ellos, parecen decir al abrirle el paso a la madre de pañuelito blanco y mirada adusta.

Ahí llegan el gran Pocho Dasso, que vivía en mi barrio y Federico Sironi, el poeta, que preside una asociación de libreros del Parque Rivadavia y que hace poco presento un libro suyo en ese bar y librería erótica que se llama ¡Audaz se eleva!

Me cuentan de la goma de plaza de Mayo, de los gases lacrimógenos, de que estaba todo bien, en paz y que de repente ¡zas!

Que estaban el Barba Gutiérrez, el recientemente elegido diputado nacional por el POLO de Farinello, el de la UOM de Quilmes y lo vio en la refriega.

Botellas de agua, de coca, alguna de vinito, que queda en el piso, ¡Ya son varias horas!

El 101 esta con pantalon corto y sandalias, gorro con vicera, un arito, una barbita rala, un ombligo afuera.

-¡Que boooludo, que boooludo! El-estado-de-sitio ¡se lo meten en el cuuulooo! ¡Queeee boludo! ¡Queeee boludooo!...aplausos, unánimes, fuertes, de fiesta.

Fiesta de estar juntos, de estar ahi, de no quedarse mas mordiendose un labio y diciendo este pais de m...ahora parecen estar orgullosos.

Las chicas del ministerio se ríen,

¡Cuanto hacia que no festejaban algo!

¡Y hay tantos chicos lindos!

Pero todo en familia.

Por ahi nos queremos ir son como las tres de la madrugada ya!

Decimos -si esto sigue y hacen el enlace con los de la mañana, hasta que De La Rua no renuncie ¡no paran!

Un par se pelea nosesabe por que.

Uno de cola de caballo gris, ya y el otro mas petiso con una botella en la mano.

Se trenzan un par de veces. Están bajo una bandera que parece decir PCR, con otra gente.

Se vuelven a enfrentar como dos cabras.

Uno se cae al suelo y el otro lo patea.

A nadie parece pasarle nada de ellos dos.

¿Sera una pelea en serio o habrá que pensar que quieren comenzar algún clima de intranquilidad para que los -chicos- se vayan a sus casitas.

Cuando me quiero volver, me detengo un poco, no deja de venir gente nueva en oleadas.

Siguen viniendo, y siguen y siguen.

Algunos se han ido a dormir ya , pero la gente se renueva como un río manso y fresco.

Por ahí algunos dicen que hay no se que problema donde y me perece ver algún movimiento mas adentro de la misma plaza, como un desplazarse de alguna gente a otro ritmo ¡Hemos estado en tantas plazas!

Lo veo al pibe medio dormido y lo invito a irse a casa.

Agarra enseguida. Mañana tiene que laburar temprano.

A media cuadra por Callao, yendo hacia Bartolomé Mitre lo veo venir al periodista Miguel Bonasso rumbo al Congreso con su esposa, compañera, al lado, a paso vivo. Nos saludamos, sonrientes.

El sabe y yo se y ambos sabemos que el otro sabe que es un día histórico.

Una pueblada histórica mas legal a la noche, mas desesperada durante el día en los saqueos.

Mas dolorosa.

Histórica en ambos casos, incluso, quizás aun mas histórica durante la noche, sin desmerecer.

Es en relación a lo esperado y a lo inesperado. ¡Toda una pueblada como en los sueños cuando el pueblo se decidía y haría ¡tronar el escarmiento!

Vemos cruzarse un 64 y unos pibes correrlo. Les paran. Atrás vamos nosotros, ese bondi nos deja bien, nos ahorra caminar como ¡12 cuadras!

Alcanzo a ver a los que vienen en nuestro reemplazo.

Una combi con tres monos arriba con banderas argentinas y esos mástiles de caño de PVC de cañería que son flexibles y poderosos.

Blanden las banderas y los tres parecen una foto, la de esa estatua de los americanos plantando la bandera en una colina en la 2ª guerra mundial.

Estamos bien representados, mas allá se viene otra marea.

Son los que nos han visto por TV y quieren sumarse.

Vienen de todos los barrios. No se quieren quedar afuera.

Hay mucha gente sana aquí. Pibes buenos. Gente normal de Buenos Aires.

Toda esa onda juvenil de los recitales, del barrio, de la facu, de la oficina.

Han decidido largar la cola de la embajada y pelear por lo suyo, no dejarse tocar mas el culo, no permitir que se utilice mal esta Democracia que aman y les pertenece como a nosotros que peleamos tanto por conseguirla.

Ellos saben que a nosotros no nos fue bien, saben que no repetirían, pero también saben que son hijos de tigres, que son tranqui, pero no comen vidrio, que no les va ser corderos, que no están dispuestos a fracasar sin pelear por lo suyo, en la misma lucha que fue nuestra y de los chicos de los lápices y de los 30.000 desaparecidos, aunque haya tantas diferencias, pero sienten la camiseta como en las tardes de Verón, del Piojo, de Caniggia y Maradona y saben que con este equipo la podemos pelear.

Hacia rato que no veía tantas cacerolas hechas bolsa de tanto pegarles.

Cada chica, cada chico, cada gorda, cada señora, cada señor de su casa., con su cacerola abollada, que ha venido aquí para darle al parche, para hacerla sonar, para decir ¡presente!

Es un río que no cesa, que manda y manda soldados para la causa, miles de personas que se han dado cita con la historia, espontáneamente y que luego de esta jornada inolvidable, tendrán un espíritu de cuerpo y una idea del poder de conjunto nuevas, que cambiara la relación de fuerzas entre los argentinos por muchas décadas.

Ya cayo Cavallo, ahora irán por De La Rua y después por el que quiera repetir.

MG/

20/12/01-04 AM


PD: Visto a la distancia, podría decir que en esos días nacía la Revolución del Bicentenario que estamos viviendo a pleno desde entonces: La Revolución peronista de Néstor Kirchner y Cristina. El avance constante del pueblo y de la Patria Grande del Movimiento Nacional, Popular y Democrático de Liberación Nacional y Social. MG

lunes, 4 de agosto de 2014

SILO ENTREVISTAS
Reportaje a Silo publicado en cuatro notas en la revista Flash. La entrevista la hizo la periodista Elsa Bragato. Flash era un semanario de la Editorial Sarmiento (Buenos Aires). La primera nota de la serie es del 20 de diciembre de 1983, las siguientes fueron publicadas el 27.12.83, el 03.01.84 y el 10.01.84. Hice los escaneados de las revistas que conservo en mi archivo personal.
https://www.facebook.com/jorge.dalesio/media_set?set=a.10204613625048463.1073741846.1469847472&type=1

viernes, 14 de marzo de 2014

Toynbee: EL OPIO EN LAS RELACIONES SINO-BRITANICO

Arnold Toynbee, de su libro “La civilización puesta a prueba”, páginas 75 a 77, editorial Emecé, Buenos Aires, abril de 1967. Civilization on Trial, traducción de M. C.

NOTA SOBRE EL PAPEL DESEMPEÑADO POR EL OPIO EN LAS RELACIONES SINO-BRITANICO

Los términos en que se ha hablado de este tema en el ensayo precedente pueden apoyarse con el sumario siguiente de los hechos, que se basa sobre (I) Williamson, J. A., y otros miembros de la Historical Association: Common Errors in History (Londres, 1945, King and Staples); (II) Pratt, Sir J.; War and Politics in China (Londres, 1943, Cape); (III) Costin, W. C.: Great Britain and China, 1833 - 1860 (Oxford, 1937, Clarendon Press), (IV) Morse, H. B.: The International Relations of the Chinese Empire: The Period of Conflict, 1834 - 1860 (Londres, 1910, Longmans, Green). Ninguno de los autores de estos trabajos es chino, todos son occidentales; todos, salvo uno, son ciudadanos británicos; el autor de (IV) es ciudadano de Estados Unidos.
  1. Fumar opio, que es la manera más perniciosa de tomar la droga, fue cosa introducida por primera vez en China por los holandeses (desde Java).
  2. La costumbre de fumar opio llegó a estar mucho más difundida en China que en cualquier otra parte (más, por ejemplo, que en la India Británica, que llegó a ser la parte principal –aunque nunca la fuente única– de producción de opio en el mundo y de importación de opio por China).
  3. El gobierno británico de la India asumió el monopolio de la venta de opio en su territorio en 1773, y el de la manufactura del mismo en 1797.
  4. En 1800 el gobierno chino prohibió el cultivo de la adormidera en China y su importación desde el extranjero (fumar opio era ya hacía mucho tiempo un delito para el derecho penal chino).
  5. Antes de 1830, la política del gobierno británico de la India fue restringir el consumo del opio, en su territorio y en el extranjero, cobrando por él un precio elevado; desde 1830 en adelante siguió la política opuesta, de obtener los mayores ingresos posibles del opio al estimular su consumo mediante la reducción del precio. “Esto tuvo el doble efecto de aumentar considerablemente la cantidad de opio introducido clandestinamente en China y de aumentar el monto de los ingresos del gobierno de la India” (Pratt, op. cit., pág. 44).
  6. El gobierno británico de la India se resistió, hasta 1907, a hacer el sacrificio de ingresos que implicaría la prohibición de exportar opio de la India a China. (Los ingresos debidos al opio del gobierno británico de la India aumentaron de cerca de 1.000.000 de libras esterlinas por año en los años 1820-43 a más de 7.000.000 de libras esterlinas en 1910-11.)
  7. En el período 1800-1858, durante el cual la importación de opio a China fue ilegal, la parte del león en el tráfico de contrabando la tuvieron buques británicos.
  8. El gobierno británico del Reino Unido nunca declaró ilegal para los súbditos británicos ese tráfico clandestino, y nunca favoreció el cumplimiento del pedido del gobierno chino de que los comerciantes extranjeros se comprometieran por escrito a no introducir opio clandestinamente en China y a aceptar la sanción de la pena capital a manos de las autoridades chinas en caso de violar el compromiso y de ser sorprendidos haciéndolo y condenados luego.
  9. El tráfico de contrabando no habría sido (a) lucrativo, si no se hubiera dado una fuerte demanda de opio en el pueblo chino, o (b) factible, si los contrabandistas británicos –y demás contrabandistas extranjeros– no hubiesen contado con activos asociados chinos.
  10. La mayor parte de los funcionarios chinos eran ignorantes y poco competentes, y algunos de ellos venales, en su manejo del problema particular del contrabando del opio y del problema general de tratar con los negociantes occidentales y con los representantes de los gobiernos occidentales:
a)    Trataban a los representantes de los gobiernos occidentales como si fueran los agentes de príncipes dependientes y a los comerciantes occidentales como si fueran bárbaros.
b)    No lograron reprimir el contrabando del opio en China.
c)    Algunos de ellos hacían la vista gorda ante el contrabando y participaban de sus beneficios.
  1. El Gobierno británico del Reino Unido no pudo dar a sus superintendentes del comercio en China –debido a la influencia en el Parlamento de los grupos que comerciaban con China– la autoridad necesaria sobre los súbditos británicos que se encontraban allí durante los años críticos de 1834-9.
  2. Los occidentales se quejaban justamente de que su comercio legítimo era restringido en forma vejatoria y de que se los sometía a arbitrarias humillaciones personales.
  3. Los chinos se quejaban justamente de (a) que la llegada de los comerciantes occidentales había desencadenado sobre China la maldición del contrabando del opio en gran escala (en 1836 el valor del opio introducido de contrabando en China fue mayor que el valor conjunto del té y la seda exportados legítimamente); (b) que los marineros británicos –y otros marineros occidentales– en el puerto de Cantón eran borrachos, tumultuosos y homicidas.
  4. En 1839 un Comisionado Imperial chino, Lin Tse-su, mediante un boicot y bloqueo pacífico de los comerciantes occidentales en Cantón, logró obligar al Superintendente en Jefe británico del comercio de los súbditos británicos en China, capitán Charles Elliot, a cooperar con él para lograr coactivamente la entrega por parte de comerciantes occidentales de 20.283 cajones de opio, valuados en más de 11.000.000 de libras esterlinas, que tenían entonces en su suelo chino en aguas territoriales. El comisionado Lin destruyó a su debido tiempo el opio confiscado, pero no consiguió poner fin al contrabando de opio.
  5. Después, los ingleses rompieron las hostilidades, primero el 4 de setiembre de 1839, en Kaulun, en represalia por no habérseles dado permiso para comprar sustentos, y luego el 3 de noviembre de 1839, en Chuen-pi, en respuesta a un pedido chino de entrega del asesino de un súbdito chino, Lin Wei-hi, que había sido herido mortalmente el 7 de julio, en Kaulun, en un ataque en masa a la población civil por parte de marineros británicos (y quizá también norteamericanos) que trataban de echar mano a bebidas alcohólicas.
N. B. El capitán Elliot había hecho investigar judicialmente este incidente el 10 de julio, y había tratado –sin conseguirlo– de identificar al asesino.
  1. El gobierno británico del Reino Unido ya había tomado medidas para despachar una fuerza expedicionaria naval y militar a China, después de haber sido informado de la acción emprendida por el comisionado Lin, pero antes de recibir la noticia de la ruptura de las hostilidades.
  2. El gobierno británico halló cierta oposición y censura, por parte de una minoría del Parlamento y de la opinión pública, por guerrear contra China en 1839-42.
  3. En el tratado de paz firmado en Nankín el 29 de agosto de 1842, los británicos forzaron a los chinos a abrir puertos de tratado y a ceder territorio, pero no a legalizar el tráfico del opio.
  4. A instancia del gobierno británico, el gobierno chino accedió, el 13 de octubre de 1858, a legalizar la importación de opio a China después de la derrota en una segunda guerra sino-británica y de cincuenta y ocho años de experiencia de fracasos en impedir el tráfico de contrabando.
  5. Entre los chinos y los británicos, la disputa sobre el opio llegó eventualmente a su fin por (a) la reducción progresiva, pari passu, durante los años 1907-1919, del cultivo del opio en China y su importación a China desde la India, por acuerdo entre los gobiernos de China y la India Británica y por (b) la total prohibición de la exportación de opio de la India Británica en 1926.
N. B. Como resultado de la anarquía política en China, seguida por la invasión y ocupación japonesa, volvió después a extenderse el cultivo de la adormidera en China.


domingo, 15 de septiembre de 2013

ITALIA NUCLEAR

De Salvatore Puledda (1943 -2001): UN COMPROMISO ÉTICO PARA LOS CIENTÍFICOS Conferencia Preliminar de Científicos por “Un Mundo sin Guerras” - International House University of California at Berkeley, EE.UU., 3 de octubre de 1996.


Después de terminar la universidad y de haber regresado nuevamente a Italia, fui reclutado en la Fuerza Aérea como oficial de complemento. Como se acostumbra para con los graduados de las disciplinas científicas, fui enviado a los servicios técnicos y, después de terminar un curso, pasé a ser teniente de radar-misiles. Se me envió a una base de la OTAN en el norte de Italia. Era una caverna gigantesca excavada en una montaña, donde una gran pantalla larga cuanto la caverna mostraba todo el cielo europeo, desde los Urales hasta el Atlántico. Cualquier aeroplano que despegara dentro del espacio de los países del Pacto de Varsovia era interceptado y seguido por los radares. Si luego cruzaba una cierta línea a una cierta velocidad y no respondía a las señales de identificación que se le enviaban, se lo consideraba un avión enemigo. Entonces, una computadora —una de las primeras computadoras— calculaba su ruta en base a los datos de los radares e inmediatamente le apuntaba un misil que, según el caso, podía ser convencional o nuclear. Eran épocas de considerable tensión entre el Occidente y la URSS y, fuera de la base se daban constantes demostraciones pacifistas contra el uso de armas nucleares. Ante estas demostraciones, la aviación militar italiana siempre respondía con comunicados de prensa que insistían que las bases de la OTAN en Italia no tenían misiles nucleares. En una de esas ocasiones, notando mi desconcierto, el coronel que comandaba mi unidad, que era un físico, me dijo: “Teniente, en estos asuntos, uno nunca puede decir la verdad”.



En ese momento mi educación en el campo de las armas y la guerra estaba practicamente completa. Había aprendido los elementos fundamentales: el primero, que uno puede ser un gran científico y a la vez un enano, o quizás hasta un criminal, desde el punto de vista moral; el segundo, que todo lo que se relaciona con las armas y la guerra está cubierto por una montaña de mentiras y, por último, el más importante: que las guerras no son un fenómeno “natural” e inevitable sino el resultado de elecciones hechas por seres humanos concretos; de elecciones hechas por tantos científicos y técnicos que no han dicho NO ante el uso destrucivo de sus descubrimientos y de sus conocimientos; de elecciones hechas por políticos, militares, industriales que han enmascarado o tergiversado la verdad acerca de la guerra y de las armas, que han encubierto sus ambiciones, sus deseos de poder y dinero con palabras tales como “patria”, “dios”, “libertad”, “cultura”, “civilización”, “nuestros valores”, etc



Salvatore Puledda: UN COMPROMISO ÉTICO PARA LOS CIENTÍFICOS Conferencia Preliminar de Científicos por “Un Mundo sin Guerras” - International House University of California at Berkeley, USA, 3 de octubre de 1996.


http://it.wikipedia.org/wiki/Movimento_Umanista


http://es.scribd.com/doc/62757073/Salvatore-Puledda-Un-Humanista-Contemporaneo


Original en italiano:

UN IMPEGNO ETICO PER GLI SCIENZIATI

Salvatore Puledda 

Presentazione della campagna “Il 2000 Senza Guerre”
organizzata dall’Associazione “Un Mondo Senza Guerre”
Università della California, Berkeley, USA
3 ottobre 1996


Ringrazio l’International House dell’Università di Berkeley per aver ospitato questa presentazione della campagna “Il 2000 Senza Guerre” e tutti i presenti per la loro cortese attenzione.
Come ha detto la persona che mi ha presentato, la mia formazione accademica è di tipo scientifico: sono un chimico che lavora da parecchi anni ormai nel campo dell’igiene ambientale, e più precisamente nel campo del controllo dell’inquinamento atmosferico, in una delle grandi strutture della ricerca pubblica in Italia, l’Istituto Superiore di Sanità di Roma.
Debbo aggiungere, però, che in tutta la mia vita di ricercatore è stato sempre presente, accanto all’interesse per la vita di laboratorio, l’interesse per un tema –quello dell’uso sociale della scienza– che ci porta vicini alla preoccupazione centrale di questo incontro, che è quello della guerra e dei modi per porre finalmente termine ad essa nella storia dell’umanità.
La guerra si combatte con le armi e c’è sempre qualcuno che le armi le inventa, le progetta e le costruisce. Nell’era della tecnica, che è quella in cui ci è toccato vivere, quel qualcuno sono gli scienziati e i ricercatori: i fisici, i chimici, i biologi, gli ingegneri, ecc., che lavorano in qualche struttura di quei complessi militari-industriali che ormai tutti i paesi –e non solo quegli sviluppati– hanno costruito.
Anzi in quest’epoca, la ricerca scientifica e tecnologica e la ricerca militare vanno di pari passo. Negli ultimi decenni poi, come numerosi studi hanno dimostrato, sembra che sia la ricerca militare a trainare quella civile e che molta tecnologia e prodotti che entrano a far parte della nostra vita quotidiana non siano altro che “ricadute” di scoperte effettuate a fini bellici.
In questo senso, la responsabilità degli scienziati riguardo alla guerra e alle armi non è certo inferiore a quella dei politici e degli industriali che pianificano e finanziano la ricerca per scopi militari.
Purtroppo, però, la coscienza di queste responsabilità non è stata, e non è ancora, un patrimonio stabile della comunità scientifica internazionale. Se permettete, vorrei illustrare questo punto con un paio di episodi biografici, nel quale, credo, potranno riconoscersi molti della mia generazione che hanno avuto una formazione scientifica.
Nel 1969 ero studente di chimica qui all’Università della California, nel campus di San Diego. Era il tempo della guerra in Vietnam e nel campus c’era molta tensione e continue manifestazioni studentesche. Uno degli eventi accademici del semestre era un seminario tenuto da uno dei più geniali chimici dell’epoca, un premio Nobel che aveva aperto, grazie alle sue scoperte, nuovi campi di ricerca. Ma questo grande scienziato era anche un consulente dell’esercito americano per le applicazioni belliche dei defolianti che erano stati sviluppati proprio grazie alle sue ricerche. Come forse ricorderete, i defolianti sono delle sostanze che, se spruzzate dall’alto –per esempio da elicotteri– sono in grado di distruggere migliaia di ettari di foresta tropicale facendo cadere le foglie, e di procurare tremende piaghe sulla pelle di esseri umani e animali. A tutt’oggi, il disastro ecologico –per non parlare delle sofferenze umane– causato dall’uso dei defolianti nel Sud-Est asiatico non è stato rimarginato.
Vari studenti chiesero al grande scienziato che cosa pensasse dell’uso bellico delle sue scoperte e come potesse moralmente accettare di portare avanti delle ricerche per il miglioramento dell’efficienza di un’arma tremenda come i defolianti. Il grande scienziato rispose che le guerre erano sempre esistite, che l’uso delle sue scoperte non era affar suo, e che egli aveva bisogno di finanziamenti per portare avanti le sue ricerche. La scienza doveva progredire ad ogni costo, per cui lui non sentiva di aver problemi morali.
Terminata l’università e tornato in Italia, fui arruolato come ufficiale di complemento nell’Aeronautica Militare. Come d’uso tra i laureati in discipline scientifiche, fui inviato ai servizi tecnici e, dopo un corso, divenni tenente radarista-missilista. Fui inviato in una base NATO nel Nord d’Italia. Era una caverna gigantesca, scavata dentro un monte, dove, su un grande schermo che prendeva tutta la lunghezza della caverna, appariva l’intero cielo dell’Europa, dagli Urali all’Atlantico. Qualunque aereo che fosse decollato nello spazio dei paesi del Patto di Varsavia veniva intercettato dai radar e seguito; se poi passava una certa linea ad una certa velocità, e non rispondeva ai segnali di identificazione inviatigli, veniva considerato nemico: un computer –uno dei primi computer– calcolava la rotta sulla base dei dati radar ed immediatamente puntava un missile, che, a seconda dei casi, poteva essere convenzionale o nucleare. Eravamo in un periodo di grandi tensioni tra l’Occidente e l’URSS e, al di fuori della base, c’erano continuamente manifestazioni pacifiste contro l’uso di armi nucleari. A queste, l’aeronautica militare italiana rispondeva sempre con comunicati stampa nei quali si affermava che nelle basi Nato in Italia non esistevano missili nucleari. In una di quelle occasioni, notando il mio sconcerto, il colonnello comandante della mia unità, che era un fisico, mi disse: “Tenente, in queste cose non si può mai dire la verità.”
A quel punto, la mia educazione in questo campo era completa. Avevo imparato le cose fondamentali: la prima è che si può essere un grande scienziato, e nello stesso tempo un nano, o forse anche un criminale, da un punto di vista morale; la seconda è che tutto ciò che concerne le armi e la guerra è coperto da una montagna di menzogne; e, infine, la cosa più importante: che la guerra non è un fenomeno “naturale” ed inevitabile, ma la conseguenza di scelte fatte da esseri umani concreti, delle scelte fatte da tanti scienziati e tecnici che non hanno detto no all’uso distruttivo delle loro scoperte e delle loro conoscenze; delle scelte fatte dai tanti politici, o militari, o industriali che hanno nascosto o ribaltato la verità sulla guerra e sulle armi, che hanno coperto le loro ambizioni, il loro desiderio di potere o di denaro, con parole come “patria”, “dio”, “libertà”, “civiltà”, “i nostri valori”, ecc.
Dunque, attualmente, una grande responsabilità ricade sugli scienziati e sui tecnici. Se essi potessero dire no all’uso distruttivo della scienza, se si creasse un grande movimento contro le armi e la guerra, che partisse dalle università e dai centri di ricerca di tutto il mondo, i politici e i militari vedrebbero ristretto al massimo lo spazio per avventure belliche di qualunque tipo.
Ascoltando idee di questo genere, spesso ci succede di provare un momento di entusiasmo che è però subito seguito da un ritorno al modo di pensare di tutti i giorni: alla realtà brutale della violenza delle guerre lontane o vicine che la televisione porta quotidianamente nelle nostre case. E allora di nuovo ci diciamo che quella era una bella utopia, ma che la realtà è questa: la guerra è parte dell’umanità, non si può eliminare la guerra.
A questo punto vorrei ricordare le parole di quello che forse è stato il più grande scienziato della nostra epoca, Albert Eisntein, parole pronunciate nel 1948, al tempo in cui la possibilità di distruggere con una guerra nucleare ogni forma di vita sulla Terra apparve all’orizzonte della storia umana.
«...Noi, scienziati, il cui tragico destino è stato quello di rendere più orribili ed efficaci i metodi di annientamento, dobbiamo considerare come nostro solenne e superiore dovere fare tutto ciò che è in nostro potere per evitare che tali armamenti vengano utilizzati con lo scopo brutale per il quale furono inventati. Quale altro lavoro sarebbe più importante? Quale altro impegno sociale potrebbe essere più vicino al nostro cuore?
...Sfortunatamente, non ci sono indizi che mostrino che i governi siano consapevoli che la situazione nella quale si trova l’umanità ci obbliga a prendere una serie di provvedimenti rivoluzionari. La situazione presente non ha nulla in comune con quella di epoche passate, pertanto è impossibile utilizzare metodi e strumenti che in altri tempi si erano dimostrati sufficienti. Dobbiamo rivoluzionare il nostro modo di pensare, le nostre azioni e dobbiamo avere il coraggio di cambiare radicalmente anche i rapporti tra le nazioni. I cliché del passato oggi non bastano più e in futuro saranno senza dubbio obsoleti. Far sì che tutti gli esseri umani capiscano tutto ciò è la funzione sociale più importante e decisiva che noi intellettuali dobbiamo svolgere. Avremo il coraggio di superare i vincoli nazionalistici fino a convincere i cittadini di tutto il mondo a cambiare le loro più radicate tradizioni?»
Queste parole sono tratte dal messaggio che Albert Einstein voleva indirizzare alla Conferenza degli Intellettuali a favore della Pace nel 1948. Il comitato organizzatore gli impedì di farlo, per cui il messaggio fu pubblicato dalla stampa il 29 agosto di quell’anno.
A me sembra che è tempo di riprendere la strada tracciata da Einstein e più tardi da Sacharov, perché si sviluppi un’etica della scienza, un’etica secondo la quale la scienza non possa essere utilizzata per fini distruttivi, per fini bellici.
In effetti, la scienza è oggi attraversata da un’ambiguità che la tocca nella sua essenza più profonda. Da un lato essa può permettere, per la prima volta nella storia, la liberazione di gran parte degli esseri umani da quei mali, come la fame, la fatica, le malattie, che hanno accompagnato l’umanità in tutto il suo lungo cammino; dall’altro, essa si può trasformare forse in un male ancora più tremendo, dato che è ormai apparsa la possibilità di una catastrofe globale, o per una guerra nucleare o per un collasso a livello ecologico.
Ma è nel cosiddetto Terzo Mondo, nei paesi che eufemisticamente vengono detti in via di sviluppo, e dove vive l’ottanta per cento dell’umanità, che questa ambiguità essenziale della Scienza attuale viene vissuta quotidianamente nella forma più drammatica. È noto che la maggior parte dei paesi africani a sud del Sahara, per esempio, dedicano alla spesa bellica la metà del loro prodotto interno lordo (che include gli aiuti da parte dei paesi ricchi). Ma dove vengono acquistate queste armi? Nel Primo Mondo naturalmente. Esistono supermarket delle armi. In Europa abbiamo lo scandalo annuale della Fiera Internazionale degli Armamenti che si tiene alternativamente a Parigi e a Londra. Lì convergono a fare shopping le alte caste militari soprattutto dal Terzo Mondo, e come in un supermercato, c’è un’ala dedicata ai sistemi di puntamento, un’altra alle bombe intelligenti, un’altra ai carri armati, agli elicotteri da combattimento, agli aerei e così via. Con prezzi competitivi, ribassi per chi acquista di più, coupon, etc. Un carro armato costa milioni di dollari, quando con quegli stessi soldi sarebbe possibile acquistare su larga scala le medicine per sradicare la malaria o le malattie infettive che costituiscono la prima causa di morte per quelle sfortunate popolazioni africane.
Che fare? Nell’ultimo atto di quella che è forse la sua opera più bella, “Vita di Galileo”, scritta in uno dei momenti di maggiore tensione tra l’Occidente e l’URSS, Bertold Brecht ci presenta il padre della Scienza occidentale, ormai vecchio e malato, che riflette sul significato e sul futuro delle sue scoperte con il suo giovane assistente, Sarti. Sarti sta per lasciare l’Italia, dove è ormai impossibile la ricerca scientifica a causa della condanna della Chiesa, portando con sé i manoscritti inediti delle scoperte di Galileo. La ricerca potrà continuare in Olanda e nel nord Europa dove le condizioni sono più favorevoli. Guardando nel futuro, Galileo vede nascere dal proprio lavoro una “progenie di nani inventivi”, pronti a vendersi al miglior offerente, disposti ad essere utilizzati per qualunque scopo dai ricchi e dai potenti. Ma questa progenie nasce dal suo stesso errore, dal suo stesso esempio. Se lui, Galileo, non avesse ceduto all’Inquisizione, se avesse detto no al potere, forse i suoi discepoli, dopo di lui, avrebbero fatto lo stesso. Forse la scienza si sarebbe sviluppata in un altro modo, forse sarebbe stato possibile creare per gli scienziati qualcosa di simile al “giuramento” che Ippocrate, all’alba della civiltà occidentale, creò per i medici: il giuramento di utilizzare la scienza a solo beneficio dell’umanità.
Uscendo dalla metafora che l’opera di Brecht propone, io credo che questo debba essere ormai il pilastro centrale di un’etica della scienza: l’utilizzo delle scoperte scientifiche a solo beneficio dell’umanità. Ma come sviluppare ed implementare questa etica? Mi pare che un grande sforzo da parte della comunità scientifica internazionale debba dirigersi verso la creazione di forme organizzative nuove ed originali per mettere in pratica quel principio fondamentale. Si potrà trattare di un giuramento solenne fatto da chiunque entri nel campo della ricerca, della creazione di comitati etici –analoghi a quelli di bioetica che già esistono nel campo genetico– in ciascuna università che denuncino e rigettino le ricerche a fini bellici, di comitati nazionali che agiscano a livello politico per combattere le lobby degli armamenti, ecc. Insomma uno sforzo creativo per costruire la Scienza Umana del terzo millennio.
Io ho finito, molte grazie per la vostra attenzione.

jueves, 29 de agosto de 2013

EL PH repudia la amenaza de ataque a Siria

Comunicado del Partido Humanista Internacional

28 de agosto de 2013

LA PAZ ES UNA CONSTRUCCIÓN COLECTIVA

Los humanistas repudiamos la amenaza de ataque a Siria por parte de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) a instancias de los Estados Unidos de Norteamérica. Es una actitud deleznable que se pretenda solucionar desde terceros Estados una confrontación política en el interior de otro país, y más aún cuando se intenta hacerlo bombardeando a su población.

La sola intromisión en los asuntos internos en un Estado soberano implica una violación de normas internacionales que se agrava al poner en peligro la vida de civiles y se torna irracional cuando se utiliza un poderío militar desmedido con ese fin.

No hay dudas de que los EE.UU. y el Reino Unido de Gran Bretaña han entregado armas a grupos mercenarios de distinto signo para derrocar al presidente de un gobierno que se les opone ideológicamente y que el pretexto para intervenir en forma directa -el uso de armas químicas- estuvo expuesto desde el comienzo de las hostilidades. Pasados dos años y medio y ante el escaso resultado obtenido por las fuerzas mercenarias, están utilizando el pretexto previsto y anunciado. Es un caso similar al de Irak, donde la intromisión causó un millón de muertos y la destrucción de la economía para apropiarse del petróleo iraquí. No hay que perder de vista, además, que las potencias que se disponen a agredir a Siria, son potencias nucleares, lo que pone en alto riesgo la paz mundial.

Denunciamos también la inoperancia de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para detener la intervención militar extranjera y marginarse cuando aún es posible buscar una salida pacífica a través de ese organismo o mediante la intervención de terceros países

Los humanistas repudiamos la intervención del país imperial y de sus cómplices, deploramos que no se recurra al aporte de los países amantes de la paz y hacemos un llamado a la cordura para que no se sumen nuevas víctimas a las decenas de miles de vidas sacrificadas.

Ha llegado la hora de parar el carro de la guerra y el crimen contra los pueblos. La humanidad a una sola voz debe gritar ¡BASTA YA! y levantarse mundialmente en una acción conjunta en todos los continentes con la Fuerza humanizadora de la No-violencia para derrotar la intimidación generalizada del imperialismo. Así lo hicieron Gandhi, Martin Luther King, Nelson Mandela, Desmond Tutu, Silo y un espíritu similar se insinúa ahora en la valiente actitud de los jóvenes Edward Snowden y Bradley Manning.

Una conciencia no violenta se está desarrollando en éste planeta interconectado, una conciencia que rechaza la violencia en todas las formas y que acabará instalándose cuando consiga que los gobiernos renuncien definitivamente a las guerras como medio de resolver conflictos, que se desmantelen los arsenales nucleares, se retiren las tropas extranjeras que ocupan territorios y se inicie un desarme progresivo y proporcional del armamento convencional.

Esa conciencia no violenta está en millones de personas en todo el planeta, pero es urgente que se fortalezca y canalice en un movimiento social organizado que se oponga a todas las formas de violencia y que revolucione este sistema deshumanizado y violento.

A todos los que en su interior sienten la necesidad de resistir a la violencia nos dirigimos para pedirles que se opongan a la barbarie anunciada y que se expresen sin temor: ¡No a la guerra! ¡Si a la paz!

Partido Humanista Internacional (Federación Mundial de Partidos Humanistas)

http://www.internationalhumanistparty.org/es/posicionamiento/los-humanistas-repudiamos-la-amenaza-de-ataque-a-siria

jueves, 8 de agosto de 2013

EL PINGÜINO PIO

Pinguino Pio

http://youtu.be/0zbzEWlJrcE


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Publicado el 07/08/2013


Te presentamos al Pingüino Pio!


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