Este es un cuento escrito pocos días después de la muerte del fiscal Nisman. El autor, Alberto Hernández, me es desconocido, pero lo que pone en el cuento es
real, muy real. Lo tomé del blog Pájaro Rojo, del periodista Juan José Salinas., quien escribe esta introducción:
«No conozco a Alberto Hernández, autor de este cuento policial negro azabache, estoy en un cyber, y no tengo tiempo ni de googlearlo. Sin embargo, se me ocurre que habrá varios lectores de Pájaro Rojo que les interese leerlo por razones obvias… Y ya que estoy, meto un comentario “de rabiosa actualidad”. Al parecer, Nisman tenía previsto desde un principio regresar de Europa el 12 de enero, presentar la denuncia ante Lijo, y regresar a Europa el 19. Sin embargo, hizo el paripé del regreso precipitado no sólo ante todos sus amigos (me parece ahora que por Facebook y otras redes sociales), sino también ante su ex , la jueza Sandra Arroyo Salgado, tan o más ligada que él al depuesto “Jaime” Stiuso o Stiusso. El abogado y los amigos de éste aseguran que estaba en total desacuerdo con adelantar una operación que estaba prevista para más adelante. Marcelo Saín, un referente en estos asuntos, comentó que tras ser removido por la Presidenta, Stiusso perdió casi todo su poder, y que él se dio cabal cuenta de ello al leer la entrevista telefónica que le dio a la revista Noticias. Entonces, si no fue con Stiusso, ¿con quién acordó Nisman adelantar su insustancial denuncia contra la Presidenta y su Canciller?»
El fiscal debe morir
-Fiscal tiene que volver urgente al país, no importa donde se encuentre ni que cosa esté usted haciendo.
El fiscal, esperaba ese llamado, lo intuía, sabía que no iba a poder concluir sus vacaciones con su hija a pesar de todas la promesas que le había hecho.
-Vuelva ya- le había dicho el hombre de poder.
En instantes se comunicó con su ex- esposa y le explicó que lo que temía estaba sucediendo; que debía a pasar a buscar su hija por el aeropuerto, que iba a estar bien, que ya había hablado con ella, que se lo había explicado, que iba a estar tranquila, que no demore porque volvía a Buenos Aires en el siguiente avión.
Al salir de la sala de arribos de Ezeiza vio a los hombres que lo esperaban, uno de ellos era el conocido hombre del medio hegemónico que lo había llamado; a los otros dos no los conocía.
Subieron al auto que los esperaba y partieron hacia un destino en la zona norte de la Capital. Cruzaron todos juntos el amplio palier del suntuoso edificio, sin que hubiera nadie que registrara su paso. El departamento estaba en uno de los pisos altos y el amplio ventanal y su balcón daban a la ruidosa avenida. Los hombres se acomodaron en los vistosos y mullidos sillones. Uno de ellos que parecía ser el que hacía las veces de anfitrión, trajo unos vasos y ofreció unos tragos.
-Agua fresca- dijo el fiscal
El conocido hombre del poder presentó a sus acompañantes como agentes del MOSAD el uno y de la CIA el otro y sugirió, dirigiéndose al fiscal, ponerse cómodos porque la conversación iba a llevar varias horas.
-Llegó el momento fiscal. – sentenció el hombre del MOSAD en perfecto porteño – Todos estos años hemos venido preparando las condiciones para este golpe. Para este mazazo que daremos a este gobierno que cada vez es más enemigo nuestro. Antisemita, anti norteamericano, aliados de los terroristas que amenazan el mundo libre….Llegó el momento. Los acontecimientos de París, nos dicen que es el momento de actuar. El gobierno ya movió sus piezas, dejando fuera de juego a nuestro hombre de la SIDE, no hay más tiempo. Tiraremos la bomba. Revise esa carpeta que hemos preparado, son trescientas y pico de fojas, léalas con detenimiento. Allí está lo más sustancioso de las conversaciones secretas del gobierno con los terroristas y las pruebas del plan criminal montado para encubrirlos. Un gran trabajo de nuestro hombre. Sírvase algo, tenemos toda la noche.
Pasaron las horas, tímidos rayos de luz empezaron a filtrarse por las rendijas de las persianas, montañas de colillas de cigarrillos desbordaban el enorme cenicero de cristal. Sin haberse movido de su sitio el fiscal leía y meneaba la cabeza. Dos de los hombres se paseaban en silencio, fumando nerviosos. El que había sido presentado como de la CIA dormitaba en un gran sillón y cada tanto se sobresaltaba, Quedaba poco para finalizar el escrito.
-Esto no va- Dijo con voz cansada el fiscal. Es inconsistente. No hay pruebas contundentes para sostener semejante acusación. Lo de las alertas rojas puede ser rápidamente desbaratado, al igual que los acuerdos comerciales. No puedo hacer esta presentación sin tirar por la borda mi reputación y mi carrera.
-Escúcheme bien fiscal- levantó la voz el hombre local del MOSAD – Acá hay cosas en juego donde su carrera y su prestigio importan menos que el pronóstico del tiempo. Llevamos muchos años, sosteniendo el atentado a la mutual como uno de los íconos, como una causa que apuntale la política de cacería de los terroristas y el control sobre medio oriente, por eso hemos ido desviando todas las pistas que apuntaban a encontrar los culpables locales. Usted lo sabe bien, porque hasta ahora ha cumplido con lo suyo, y hoy ni siquiera se ha procesado a quienes encubrieron, destruyeron pruebas y nos fueron funcionales desde el comienzo de esta historia. Este gobierno fue el que más hizo por hacer fracasar nuestro plan. Se ha puesto a la cabeza de la cruzada contra el orden occidental, contra nuestros intereses económicos y geopolíticos. Apoyan a los palestinos, se alían con Rusia y China y ni hablar de la entente que han armado con todo el zurdaje latinoamericano. Entiende!!! Qué carajo importan su prestigio frente a la posibilidad de meterle un torpedo letal bajo la linea de flotación del gobierno. Ni su vida vale nada.
Que está diciendo, no comprendo- balbuceó el fiscal
-Está diciendo que no tiene opción – Esta vez habló con voz pausada y marcando cada palabra, el hombre de poder del multimedio- usted va a presentar esta denuncia, sin decirle nada al juez de la causa, y lo demás lo hacemos nosotros. Ya lo decía el genial Natalio Botana : la realidad es la que contamos en las páginas de nuestro diario lo demás no existe. ¿Qué puede pasar? Que el proceso lleve meses, tanto hasta llegar a las elecciones, nosotros seguimos calentando el ambiente y confundiendo a la gente y con suerte esta bomba produce una reacción popular que se lleva a la mierda a este gobierno. Siempre va a quedar la duda y usted tiene garantizada nuestra defensa y su prestigio de hombre valiente y serio profesional.
Dos días después el fiscal presentó la denuncia de trescientos y pico de fojas, contra la presidente, su canciller y otros funcionarios, por encubrimiento y protección de los imputados iraníes en la causa de la acción terrorista contra la mutual judía. Previamente ya habían trascendido los principales detalles y la bomba estallaba: nada menos que la presidente del país y su canciller pasaban a ser los principales criminales. Las redes sociales bramaron y el odio volvió a corporizarse en buena parte del cuerpo social.
Como era de esperar, el mundillo político se alborotó, la oposición empezó a reclamar respuestas al gobierno que, pasado el primer momento de sorpresa, reaccionó informando todo lo hecho en favor de la causa. Poco faltó para que se acordara día y hora para que el fiscal comparezca ante el parlamento.
El fiscal saludó a todos y entrada ya la noche de un día muy agitado, de mucha exposición ante los medios, salió de su oficina pensando que tenía un intenso fin de semana donde debía afinar los argumentos para responder las filosas preguntas que le harían en el parlamento y que podían desnudar la endeblez de la demanda.
Al salir se encontró con su asesor que le entregó un pequeño envoltorio.
-Tome fiscal, lo va a necesitar-
-¿De que se trata?-
-Es una pistola calibre 22, para su seguridad-
-Le agradezco el gesto pero no la necesito, tengo suficiente seguridad en mi domicilio, estaré bien.
-Llévela, me encomendó nuestro hombre que no deje de dársela, no me comprometa
El fiscal, entendió y guardó el arma en un bolsillo de su saco.
Ya en su departamento, se desplomó en un sillón y sumergió la cabeza entre sus manos. Tenía la mente en blanco. Un minuto después se dirigió al balcón y aspiró con fuerza el aire que venía impregnado con la humedad y el olor del río. Estuvo un rato escudriñando cada rincón de la rica zona residencial, tratando de adivinar que historia habría detrás de cada ventana iluminada. En un momento interrumpió su letargo y se dirigió al baño donde se dio una reconfortante ducha, dejando deslizar el agua mansamente por su cuerpo durante varios minutos. Allí le asaltó la imagen de su hija y sus ojos tristes en ese aeropuerto. ¿Estará bien? La tengo que hablar. La mente giró luego hacia el trabajo que tenía que hacer. Primero voy a ordenar todo, me desharé de las cosas domésticas así me dedico a trabajar sin interrupciones. Tengo comida en el freezer. Y sonrió pensando que un tipo de su prestigio y trascendencia pública, también tenía que ocuparse de esas cosas y más desde que se había separado.
Se vistió con una robe vistosa y cómoda y se tendió en la cama encendiendo automáticamente el televisor. No tenía hambre. Se sentía atosigado de tantos sánguches de miga que había ingerido durante el día. Puso el despertador a las seis. Se tomó un ansiolítico y en pocos minutos lo ganó el sueño.
El despertador sonó implacable. Rápidamente el fiscal se vistió, se aseó y preparó un café fuerte, un jugo de naranja y unas tostadas. Miró el voluminoso escrito, despejó la mesa, buscó marcadores suficientes para señalar los aspectos fundamentales y se dispuso el empezar el trabajo. Como impulsado por un resorte, se levantó y se dirigió al freezer y luego a la heladera “antes de empezar resuelvo las cuestiones domésticas”, pensó. Verificó que estuviera resuelto el problema de la comida del fin de semana, hizo un repaso de las cosas que faltaban para la semana siguiente y anotó con letra prolija la lista del pedido que tenía que hacer la empleada. Siempre se lo dejaba sobre la mesa, junto al dinero. Cuando verificó que todo estaba listo volvió a sentarse. Allí comenzó a trabajar, casi sin levantar la cabeza, solo interrumpido por el repaso de las noticias en los portales de internet y las llamadas que realizó y que recibió.
Pasaron muchas horas, muchos párrafos subrayados, muchas tazas de café. Pasó el mediodía casi sin probar bocado. El ceño fruncido denotaba preocupación y el nerviosismo lo llevaba a tamborilear permanentemente con sus dedos sobre la mesa. Se levantó y llamó a su hija a la que volvió a pedirle disculpas y , sin mucha convicción, que se quedara tranquila. Que la quería mucho. Que pronto se iban a ver para retomar las vacaciones suspendidas. Llamó a su madre cumpliendo con una rutina de todos los fines de semana para ver como estaba, si necesitaba algo. Nada querido todo bien. Cariños vieja. Cuando esto termine paso a verte. Amagó sentarse cuando recibió la llamada de la diputada. ¿Cómo está todo fiscal?. Aquí, trabajando en la presentación, no está nada fácil. Nosotros estamos preparando todo para que usted pueda exponer tranquilo, no se preocupe. En realidad sí me preocupo, hay preguntas del oficialismo que van a ser difíciles de responder, pero estoy estudiando todo a conciencia. Ahí voy a estar. Eso esperamos todos, va a ser un día clave, que va a marcar un antes y un después. Espero que sea así y pueda aportar a cambiar las cosas en esta Argentina. Lo dejo trabajar fiscal, nos vemos el lunes. Nos vemos diputada.
Volvió nuevamente a sumergirse en su trabajo, aunque no podía sacarse de la cabeza que muchos de los argumentos que sustentaban la denuncia, ya estaban siendo desbaratados por el propio juez de la causa, por funcionarios del gobierno y por la propia INTERPOL y ni hablar de las organizaciones de familiares de la mutual, con los que se había reunido cientos de veces y que lo descalificaban por su labor en las investigaciones.
Estuvo un par de horas más leyendo y cavilando, envió un whatsapp a un amigo con una foto y se levantó buscando el celular. Ya empezaba a ocultarse el sol.
-Hola, habla el fiscal-
-Como está amigo – contestó el hombre que había sido de los servicios
-Cómo quiere que esté, tengo que exponer el lunes y le doy vueltas y vueltas a la documentación que me prepararon y no encuentro ninguna prueba sólida que sustente la denuncia. Ya sé que los supuestos agentes que aparecen, no lo son. Son truchos, ya los conozco, uno ha sido denunciado por tráfico de influencias. Ninguno de los supuestos términos del acuerdo con los iraníes se cumplió. Es todo pescado podrido.
-Bueno, es parte de nuestro trabajo, fiscal-
-No me joda, que no estoy de humor-
– Es lo que teníamos para armar este estofado. Por otra parte usted sabe que recibo órdenes. Me ordenaron preparar eso con lo que teníamos. Decidieron que era el momento.
-Yo le digo que lo estoy pensando y no se si me voy a presentar en la cámara. Voy a pasar un papelón, no tengo como defenderme y va a quedar la maniobra en evidencia, sobre todo si el debate es público.
– No haga eso, no puede hacerlo. usted es capaz. Va a salir airoso.
-No sé, tengo un día más de trabajo, mañana lo pensaré bien. Hasta luego.
-Hasta luego y cuídese fiscal.
No volvió sobre sus papeles. Se clavó en el sillón y depositó la mirada fijamente sobre un punto de la pared. Es raro, no había visto esa pequeña mancha de humedad. No hay cañerías por ahí ¿qué podría ser? Repasó los adornos del aparador de cedro y los retratos familiares colgados en escalera. Y se levantó para aspirar el aire húmedo del río. Allí se quedó mirando sin mirar, la actividad de los innumerables paseantes que a esa hora le daban movimiento a Puerto Madero, entrando y saliendo de los bares y restoranes de la zona.
Pensaba que estaba en un atolladero. Alguna vez había imaginado que el momento iba a llegar, aunque siempre se creyó capaz de salir de cualquier situación. Tenía una autoestima alta, aunque en ese momento hubiera preferido estar de vacaciones con su hija. Esperaba, como los boxeadores, que desde el rincón alguien le tirara una toalla.
Pasaron un par de horas, cuando lo sobresaltó el timbre de la puerta del departamento. No esperaba a nadie. Generalmente la seguridad lo alertaba sobre las visitas. Miró por la mirilla y vio al agente del MOSAD que aparentemente estaba solo. Le franqueó la entrada sorprendido pero resignado.
-Hola fiscal
-Hola, ¿como hizo para entrar?
-Es nuestra especialidad. Algún disfraz, alguna información sobre sus vecinos y aquí estamos.
-Qué quiere?
-Nos comentó nuestro hombre que quiere abandonarnos
-Solo le dije que estaba trabajando y que no encuentro argumentos sólidos para no pasar vergüenza en la cámara-
-Mire vayamos a los bifes. Acá se trata de liquidar al gobierno con una bomba. No podemos fallar. Ya hicimos una parte. Ahora hay que convencer a la oposición de que es pertinente el juicio político. Tenemos que levantar a la gente que tiene que pedir la cabeza de la presidenta. Este es el momento. Y de una forma o de otra no vamos a dejarlo pasar.
-No veo que se pueda salir bien parado del congreso.
Se hizo un prolongado silencio. Los hombres se desplomaron en los sillones y fijaron la mirada en algún lugar del piso.
-Fiscal debo comunicarle que como están las cosas deberemos ir al plan B. Nuestro hombre confirmó los temores previos-
El fiscal levantó la cabeza y lo miró fijamente.
-¿Plan B? ¿a qué se refiere?
-Bueno, usted sabía que se podría llegar a esto. Siempre supo lo que arriesgaba y lo que estaba en juego. Y no podemos tolerar un fracaso.
El fiscal bajó nuevamente la cabeza como comprendiendo lo que se venía. Cuando levantó la vista, tenía los ojos rojos y húmedos.
-¿Qué debo hacer?
-Para eso le proporcionamos la pistola. Es buena, silenciosa y efectiva.
-¿No tengo chances?
-No. O lo hace usted o lo hacemos nosotros. Si lo tenemos que hacer nosotros vamos a tener que cubrirnos y tal vez con alguno más de su familia también por una cuestión de coartada ¿me entiende?. Por otra parte es un procedimiento sucio. Siempre quedan rastros. Se nos complica hacerlo antes del lunes, pero si hay que hacerlo….
-Con mi familia no!!! ni se les ocurra!!! Gritó desencajado el fiscal – No pueden ser tan hijos de puta. Yo siempre estuve coordinando y colaborando con ustedes. No puede ser. Esto no puede ser…-balbuceaba.
-Hasta aquí su trabajo fue importante. Ahora y visto como se están dando los hechos lo único que nos sirve es….¿como decirlo?…. Su desaparición física. Su suerte está echada. Y ya no tengo más tiempo, tengo que comunicar que usted va a cumplir con su deber. Adiós fiscal, haga bien las cosas, mañana por la mañana lo llamará su madre y espero que no conteste.
La puerta se cerró detrás del mensajero de la muerte. El fiscal se tiró sobre el sillón y se cubrió la cara con las manos. Su cabeza era un amasijo de imágenes y sensaciones. Le dolía. Sus sienes latían ferozmente al igual que su corazón que amenazaba con aturdirlo. Quiso levantarse pero no tuvo fuerzas. Ahí quedó por horas. El tiempo era un río viscoso que corría pesadamente y se le metía por los ojos, las orejas y salía por su boca deslizándose hasta sus pies. Pronto sintió que estaba fuera de su cuerpo, que se elevaba y miraba con lástima ese organismo vencido. Un paño blanco planeó lentamente hasta depositarse en el piso. “Alguien tiró la toalla”, pensó el fiscal.
Buscó la pistola que aun tenía en el bolsillo del saco y se dirigió al baño. Se miró al espejo y vio que había envejecido años. Se lavó la cara transpirada, se pasó rápidamente un peine por sus cabellos y por última vez sonrió.
El disparo fue certero y silencioso. Era una buena pistola, tal como le habían dicho.
La noticia causó conmoción. El hombre de poder y los agentes salieron al balcón del departamento de la zona norte a ver como la multitud ganaba las calles mostrando su odio contra el gobierno, su indignación por tan espantoso asesinato, contra la corrupción y la dictadura. Una amplia sonrisa llenó sus rostros mientras brindaban.
– Señores, la bomba finamente explotó- celebró el hombre de poder o lo que es lo mismo del multimedio – Las esquirlas caerán para todos lados pero principalmente para el oficialismo. Las dudas y la impunidad finalmente serán nuestra mejor arma. Nos encargaremos de que la realidad se ajuste a la frondosa imaginación de nuestros periodistas, fotógrafos, dibujantes, publicistas y camarógrafos y que llene las cabecitas de este pueblo que quiere un país serio. Levanten sus burbujeantes copas, ¡Au revoir le populisme!
jueves, 19 de febrero de 2015
sábado, 14 de febrero de 2015
Defendamos la democracia, la Constitución y al legítimo gobierno nacional
Buenos Aires, 14 de
febrero de 2015
Defendamos
la democracia, la Constitución y al legítimo gobierno nacional
Comisión de Estudios
Estratégicos del Partido Humanista
Está en marcha un nuevo
intento de golpe de Estado contra el gobierno constitucional de nuestro país,
Argentina.
Los factores de poder
funcionales al imperialismo, al colonialismo y al capital financiero
transnacional pretenden destituir al gobierno legítimo y quieren hacerlo antes
de las elecciones nacionales de este año. Es en este marco que se inscribe el
inaudito hecho protagonizado por un ignoto fiscal federal en el día de la
fecha. Gerardo Pollicista intenta dar curso a la demanda que supuestamente
hubiera presentado el fallecido fiscal Alberto Nisman cuando jueces y juristas
de prestigio internacional la han desestimado por incongruente e improcedente.
Este nuevo actor pide el enjuiciamiento de la presidenta Cristina Fernández de
Kirchner, el canciller Héctor Timmerman y otros funcionarios del gobierno por
hechos que, de probarse, no constituyen delito. Este esperpento jurídico no
prosperará pero llenará páginas de la prensa canalla en franca campaña política
opositora al gobierno.
En este nuevo intento
golpista confluyen intereses de las grandes potencias occidentales, de la banca internacional y de la oligarquía
agropecuaria y sectores empresariales de Argentina. Esos grupos sediciosos
actúan en el convencimiento de que, cualquieras sean los candidatos a
presidente, el actual gobierno tendrá continuidad por otros cuatro años.
Para consumar su infamia,
tienen el apoyo del oligopolio de prensa, de la corporación judicial y de
políticos serviles, todos ellos comprados por monedas o por “un minuto de
fama”.
Exhortamos a defender la
libertad, la democracia, la constitución y al gobierno legítimo como lo hicimos
desde el Partido Humanista, junto a otros partidos y organizaciones, frente a
los actos sediciosos en “semana santa” de 1987 y a los que se sucedieron.
Asimismo, alertamos a la CELAC y a UNASUR, como así también a los organismos que integran el Movimiento Humanista a no caer en la desinformación de la prensa internacional aliada a los desestabilizadores de Argentina. Estamos convencidos de que este intento está vinculado al frustrado golpe de estado denunciado por el gobierno de Venezuela en el día de ayer.
Quienes firmamos este
llamamiento somos militantes del PH que en distintas ocasiones desempeñamos
funciones en el Consejo Nacional argentino, en Consejos Provinciales y en la
Internacional Humanista.
Comisión
de Estudios Estratégicos: Luis Ammann, Jorge D'Alesio, Nélida Rey, Guillermina
Noro, Gabriel Serra, Héctor Serenelli, Carlos Luciani, Sol Toledo.
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martes, 20 de enero de 2015
El sufrimiento del otro
Viendo
la TV, viendo a los alcahuetes de embajada, a los subordinados de las
corporaciones, a los hipócritas de siempre lamentarse públicamente, simular
indignación e incluso llorar por la muerte de uno de ellos, empleado inepto, recuerdo
a quienes tenían que llorar a puertas cerradas, incluso solos, solas...
Recuerdo a quienes al día siguiente tenían que volver a sus trabajos, a sus
estudios, como si no hubiera pasado nada. Recuerdo a quienes al salir de su
vivienda y cruzarse con un vecino debían saludarlo con perfecta normalidad, sin
mostrar ninguna tristeza ni alteración. Recuerdo que casi nunca hubo velatorios
ni homenajes ni notas en la radio ni en la TV, y mucho menos protestas,
denuncias públicas ni cuestionamientos a los gobernantes. A lo sumo algún
comentario malintencionado como “algo habrá hecho” o en un diario un escueto
"En el día de ayer fue abatido...".
Pero
eso ocurría muy rara vez, lo común era la censura total y el sufrimiento a
puertas cerradas.
Vi
ese sufrimiento silencioso, en una oficina en la que trabajaba. Sentí la
impotencia del otro y la propia. No puedo agregar más nada.
Jorge D'Alesio, 20.01.15
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viernes, 19 de diciembre de 2014
19 y 20 de diciembre de 2001
19 y 20 de diciembre de 2001, crónica de esa calurosa noche (escrita por Martin Garcia):
https://www.facebook.com/pages/Agrupaci%C3%B3n-Oesterheld/217101885160565
Agrupación
Oesterheld ha compartido la foto de Carlos Martin
Garcia.
-Con la cabeza de los dirigentes-
LA NOCHE DE LAS CACEROLAS ABOLLADAS
Si este no es el pueblo el pueblo ¿donde esta?
Por Martin Garcia
Apenas termino el mensaje grabado de Fernando De la Rua anunciando el establecimiento del Estado de Sitio el pueblo comenzó a participar activamente en una protesta inédita que surgía como agua de manantial por los barrios de la Capital Federal.
Comenzaron a escucharse los golpes de las cucharas sobre las cacerolas y se iban sumando de uno en uno desde cada balcón, cada cocina, cada living de los departamentos hasta llegar a la calle.
Así los vecinos comenzaron a reunirse alrededor de una decisión colectiva -Había que sacar a Cavallo del gobierno y también ¿porque no? al presidente de la Nación.
Había que terminar con cuatro años de problemas crecientes, con un año de hiper recesión y mil conflictos por la decadencia económica de la vida cotidiana, de la esperanza, del panorama laboral, comercial, estudiantil, del progreso, del futuro, que parecía un desastre absoluto y finalmente, con 30 días agotadores donde no solo nos dábamos cuenta (ya en forma clara) que nos robaban sino que les teníamos que dejar el dinero en la cuenta para que robaran tranquilos a fin de pagar y garantizar el pago de los servicios de la deuda externa.
Así comenzó una conversación entre los medios que se despedían de la audiencia hasta volver a mirar hacia afuera, y tener que apostar móviles y comenzar una sesión de televisión espontánea alrededor de una marcha que comenzaba a surgir desde los barrios.
La misma gente que había enfrentado a Menem en las urnas, que había apoyado al Chacho y que había votado por la Alianza y por De La Rua, venia a decir que ya no quería mas lola.
La clase media comenzó a marchar por las avenidas rumbo a la Plaza de Mayo.
Yo me fui con mi hijo Andrés, que horas antes me había avisado que-si se hacia algo -quería venir conmigo a la Plaza y así salimos y comenzamos a caminar por la avenida Corrientes.
Apenas pisamos la avenida vimos una marea humana que bajaba desde lejos y también un mar de gente que desfilaba adelante nuestro rumbeando para la avenida Pueyrredón, para la avenida Callao, para la 9 de Julio.
La gente tenia un promedio de edad bastante joven, de cada diez, ocho tenían la edad de mi hijo y dos, la mía.
Eran jóvenes comunes que sufrían en la facultad, buscando un laburo sin mucha suerte, haciendo cola en las embajadas de otros países para ver que pintaba, chicos que cadeteaban, repartían volantes por unos pesos diarios, pibes que trabajaban sin esperanza en el comercio del viejo, que veían caer la economía familiar, veían echar a sus padres del trabajo o que se habían refugiado en una pensión de estudiantes, con una cervecita light en el barrio, los jueves y viernes a la noche, quizás los sábados y domingos, también, o que estaban a pleno en un empleo, con mucho miedo de ser echados, con muchos quilombos para llegara fin de mes,, con serios problemas para pagar la matricula de la facultad, el medico de sus pibes chiquitos.
Pero no había solo jóvenes, también -las chicas- del ministerio, de la peluquería, las manicuras, las señoras del barrio que saludaban desde las ventanas o los balcones, porque caminar no podían pero veían televisión y salían a la ventana a ver pasar la gente, tomar un poco de aire fresco, escribir y exhibir un cartel de papel escrito con marcador que decía RENUNCIO CAVALLO, y desplegar una bandera argentina.
A medio camino nos avisaron que había palos, gases y represión en la Plaza de Mayo así que, en Callao, doblamos para el Congreso !
Lo veo a Carlos Mirsson -el de FM Tango- pasar con su señora e hija con una bandera en su coche, tocando la bocina como en un campeonato mundial.
A medida que nos acercábamos, se caminaba mas despacio y con una columna mas compacta.
Algunas mamas jóvenes caminaban con el cochecito de sus bebes y con sus bebes adentro, lo mas campantes. (se veía que la única vez que habían salido de marcha era por el San Lorenzo de Tinelli, el Boca de Bianchi o el Ríver de Ramón).
Cuando llegamos al Congreso vimos esa excepcional imagen de la escalinata del Congreso llena de gente, de chicos, con la camiseta del seleccionado de futbol de Argentina en la mano, revoleándola como Soledad al poncho, mientras cantaban –¡Ohhh Argentina, es un sentimiento, no puedo parar Ole olé ole olé ole olé ola, Ole olé ole ola ¡cada día te quiero maaaas!
Era un sentimiento emocionante, por allí pasaban las parejitas que venían de hacer el amor, con al cara radiante y cierto recato en el entrelazar de sus manos, alguna intrigante señorita con un galán pintón al lado irrumpía insinuante como en un desfile de modas, por entre las petisas y las chicas del barrio que, pancita afuera, no dudaban en bailar y pegarle a la tapa de la cacerola, ya bastante abollada, con el cucharón de plástico negro.
¡Hacia rato que no veía tantas mujeres hermosas en un solo lugar, radiantes entre el calor, la alegría de compartir esa misa alegre y gratificante, que sucedía en la Plaza de los Dos Congresos, en un nosotros al mismo tiempo ignoto y sin embargo con la presencia plena de cada uno de los protagonistas que estaban haciendo la historia.
-¿Te das cuenta porque militabamos en los ´70? le dije a mi hijo mientras le señalaba una señora muy bien producida, que pasaba !
¡La militancia es la vida misma!
Se daba esa impronta descarada y cómoda a la vez de los muchachos en sandalias y bermudas, pelo rasante, casi pelados y chivita en la barbilla, dándole con ansias a los bombos que construían con los tachos de basura plásticos de esos que suelen estar en las columnas del alumbrado.
Paraban cuando alguien los llamaba al celular, aunque no escuchaban nada con ese griterío alegre.
Mas tarde los que le daban a los bombos eran un poco mas punk, mas heavy y los bombos ya era latas mas grosas y los palos daban gusto, y la pinta de los tipos pedía a gritos camisetas por lo menos de Riff.
No había banderas partidarias y lo mas probable es que la misma gente no las permitiera, tampoco, la política partidaria se había quedado sin respuestas y el 60 % de los votantes habían votado cualquier otra cosa menos a los partidos políticos tradicionales o no, pero se podían ver agitar las banderolas de las murgas, ora verdes, ora celeste y blancas, con un tipo de despliegue que solo se aprende en las fiestas del barrio.
Si este no es el Pueblo, el Pueblo ¿donde está?
-El que no salta ¡es un botón!, el que no salta ¡es un botón!, le da la banda de la escalinata y los que están sobre Entre Ríos acompañan y también lo hacen como una oleada mejicana los de la escalinata y el patio y bandeja de la plaza de enfrente.
Hay paz, cordialidad, convivencia, incluso entre no iguales, a algunos se les ve San Isidro en sus camisetas de la UAR, a otros se le adivina el conventillo, la piecita en la pensión, todos cantan, saltan, y se alegran.
¡Cavallo, hijo de puta, la puta queteparió!
En Europa nace el euro uno a uno con el dólar y a cada Banco que tenga un dólar billete le van a permitir emitir siete euros, así que se llevaron todo y lo multiplicaron por siete.
¿Los argentinos?
¡Que se jodan por boludos! ¡Chupete, hijo de puta, la puta que te parió, chupete hijo de puta, laputaquetepariooo!
¡Menem, compadre, la concha de tu madre! No se salva nadie.
Hay una mirada iluminada en algunos mas grandes, unos piensan que están viviendo el 17 de octubre del que les hablaba Castiñeira de Dios o Fermín Chávez o del que escribían Jauretche o Puiggros, otros se remiten a la movida popular del felices pascuas cuando al civilidad se enfrento con la pretensión castrense.
Cada uno se daba cuenta, a su manera, del momento histórico que estaban viviendo.
Los pibes también, porque cada tanto aplaudian a rabiar y todos aplaudian a rabiar y se premiaban y festejaban el estar juntos, el haber irrumpido en la escena política sin deberle nada a nadie.
Bueno, no tanto, pero si festejaban que por fin no se diría de los argentinos que tenían jugo de tomates frío en las venas, que el pueblo se la comía que era demasiado pacifico y no reaccionaba ¡Minga! Aquí están.¡Chupate esta mandarina!
Dimos una vuelta, yo le decia a mi hijo que siempre hay que dar una vuelta a ver que hay por ahí, como son los grupos, en que clima andan, quienes están, algún amigo, algún compañero, para charlar, comentar la jornada de lucha.
Por ahi estaban Eduardo Jozami, el periodista Alberto Dearriba, Juan Carlos del Bello con su familia, Carlitos Carcavallo del PAMI, Juan Carlos Shmid el secretario general del sindicato de Dragado, miembro del GOU de Moyano, quien representara al Polo Social de Farinello en Santa Fe; el famoso director cinematográfico Nicolás Sarquís, organizador del festival Contracampo que nos hizo conocer los directores de cine iraníes, yugoslavos, serbios, etc; Eduardo Lopez del Sindicato del Seguro rodeado de hijos y de compañeros de coro; Emilio del Guercio el legendario músico de Aquelarre y Almendra que venia de Plaza de Mayo; Juan Ale, un joven dirigente del peronismo porteño relacionado con la temática indígena y religiosa hablando a viva voz con compañeros y compañeros en la esquina de Rivadavia y Callao, Alberto Liparelli, el matemático.
Ahora viene otro saltito de la hinchada ¡El que no salta es un ingles! ¡El que no salta es un ingles!
Y aparece una calavera grande y atractiva.
Le dejan el paso a una madre de Plaza de Mayo y los jóvenes le abren paso, la aplauden. ¿Que aplauden?
Aplauden la consecuencia, la firmeza de su lucha, su autoridad moral.
Aplauden a sus hijos combatientes, los desaparecidos.
Respeto y honor para ellos, parecen decir al abrirle el paso a la madre de pañuelito blanco y mirada adusta.
Ahí llegan el gran Pocho Dasso, que vivía en mi barrio y Federico Sironi, el poeta, que preside una asociación de libreros del Parque Rivadavia y que hace poco presento un libro suyo en ese bar y librería erótica que se llama ¡Audaz se eleva!
Me cuentan de la goma de plaza de Mayo, de los gases lacrimógenos, de que estaba todo bien, en paz y que de repente ¡zas!
Que estaban el Barba Gutiérrez, el recientemente elegido diputado nacional por el POLO de Farinello, el de la UOM de Quilmes y lo vio en la refriega.
Botellas de agua, de coca, alguna de vinito, que queda en el piso, ¡Ya son varias horas!
El 101 esta con pantalon corto y sandalias, gorro con vicera, un arito, una barbita rala, un ombligo afuera.
-¡Que boooludo, que boooludo! El-estado-de-sitio ¡se lo meten en el cuuulooo! ¡Queeee boludo! ¡Queeee boludooo!...aplausos, unánimes, fuertes, de fiesta.
Fiesta de estar juntos, de estar ahi, de no quedarse mas mordiendose un labio y diciendo este pais de m...ahora parecen estar orgullosos.
Las chicas del ministerio se ríen,
¡Cuanto hacia que no festejaban algo!
¡Y hay tantos chicos lindos!
Pero todo en familia.
Por ahi nos queremos ir son como las tres de la madrugada ya!
Decimos -si esto sigue y hacen el enlace con los de la mañana, hasta que De La Rua no renuncie ¡no paran!
Un par se pelea nosesabe por que.
Uno de cola de caballo gris, ya y el otro mas petiso con una botella en la mano.
Se trenzan un par de veces. Están bajo una bandera que parece decir PCR, con otra gente.
Se vuelven a enfrentar como dos cabras.
Uno se cae al suelo y el otro lo patea.
A nadie parece pasarle nada de ellos dos.
¿Sera una pelea en serio o habrá que pensar que quieren comenzar algún clima de intranquilidad para que los -chicos- se vayan a sus casitas.
Cuando me quiero volver, me detengo un poco, no deja de venir gente nueva en oleadas.
Siguen viniendo, y siguen y siguen.
Algunos se han ido a dormir ya , pero la gente se renueva como un río manso y fresco.
Por ahí algunos dicen que hay no se que problema donde y me perece ver algún movimiento mas adentro de la misma plaza, como un desplazarse de alguna gente a otro ritmo ¡Hemos estado en tantas plazas!
Lo veo al pibe medio dormido y lo invito a irse a casa.
Agarra enseguida. Mañana tiene que laburar temprano.
A media cuadra por Callao, yendo hacia Bartolomé Mitre lo veo venir al periodista Miguel Bonasso rumbo al Congreso con su esposa, compañera, al lado, a paso vivo. Nos saludamos, sonrientes.
El sabe y yo se y ambos sabemos que el otro sabe que es un día histórico.
Una pueblada histórica mas legal a la noche, mas desesperada durante el día en los saqueos.
Mas dolorosa.
Histórica en ambos casos, incluso, quizás aun mas histórica durante la noche, sin desmerecer.
Es en relación a lo esperado y a lo inesperado. ¡Toda una pueblada como en los sueños cuando el pueblo se decidía y haría ¡tronar el escarmiento!
Vemos cruzarse un 64 y unos pibes correrlo. Les paran. Atrás vamos nosotros, ese bondi nos deja bien, nos ahorra caminar como ¡12 cuadras!
Alcanzo a ver a los que vienen en nuestro reemplazo.
Una combi con tres monos arriba con banderas argentinas y esos mástiles de caño de PVC de cañería que son flexibles y poderosos.
Blanden las banderas y los tres parecen una foto, la de esa estatua de los americanos plantando la bandera en una colina en la 2ª guerra mundial.
Estamos bien representados, mas allá se viene otra marea.
Son los que nos han visto por TV y quieren sumarse.
Vienen de todos los barrios. No se quieren quedar afuera.
Hay mucha gente sana aquí. Pibes buenos. Gente normal de Buenos Aires.
Toda esa onda juvenil de los recitales, del barrio, de la facu, de la oficina.
Han decidido largar la cola de la embajada y pelear por lo suyo, no dejarse tocar mas el culo, no permitir que se utilice mal esta Democracia que aman y les pertenece como a nosotros que peleamos tanto por conseguirla.
Ellos saben que a nosotros no nos fue bien, saben que no repetirían, pero también saben que son hijos de tigres, que son tranqui, pero no comen vidrio, que no les va ser corderos, que no están dispuestos a fracasar sin pelear por lo suyo, en la misma lucha que fue nuestra y de los chicos de los lápices y de los 30.000 desaparecidos, aunque haya tantas diferencias, pero sienten la camiseta como en las tardes de Verón, del Piojo, de Caniggia y Maradona y saben que con este equipo la podemos pelear.
Hacia rato que no veía tantas cacerolas hechas bolsa de tanto pegarles.
Cada chica, cada chico, cada gorda, cada señora, cada señor de su casa., con su cacerola abollada, que ha venido aquí para darle al parche, para hacerla sonar, para decir ¡presente!
Es un río que no cesa, que manda y manda soldados para la causa, miles de personas que se han dado cita con la historia, espontáneamente y que luego de esta jornada inolvidable, tendrán un espíritu de cuerpo y una idea del poder de conjunto nuevas, que cambiara la relación de fuerzas entre los argentinos por muchas décadas.
Ya cayo Cavallo, ahora irán por De La Rua y después por el que quiera repetir.
MG/
20/12/01-04 AM
PD: Visto a la distancia, podría decir que en esos días nacía la Revolución del Bicentenario que estamos viviendo a pleno desde entonces: La Revolución peronista de Néstor Kirchner y Cristina. El avance constante del pueblo y de la Patria Grande del Movimiento Nacional, Popular y Democrático de Liberación Nacional y Social. MG
LA NOCHE DE LAS CACEROLAS ABOLLADAS
Si este no es el pueblo el pueblo ¿donde esta?
Por Martin Garcia
Apenas termino el mensaje grabado de Fernando De la Rua anunciando el establecimiento del Estado de Sitio el pueblo comenzó a participar activamente en una protesta inédita que surgía como agua de manantial por los barrios de la Capital Federal.
Comenzaron a escucharse los golpes de las cucharas sobre las cacerolas y se iban sumando de uno en uno desde cada balcón, cada cocina, cada living de los departamentos hasta llegar a la calle.
Así los vecinos comenzaron a reunirse alrededor de una decisión colectiva -Había que sacar a Cavallo del gobierno y también ¿porque no? al presidente de la Nación.
Había que terminar con cuatro años de problemas crecientes, con un año de hiper recesión y mil conflictos por la decadencia económica de la vida cotidiana, de la esperanza, del panorama laboral, comercial, estudiantil, del progreso, del futuro, que parecía un desastre absoluto y finalmente, con 30 días agotadores donde no solo nos dábamos cuenta (ya en forma clara) que nos robaban sino que les teníamos que dejar el dinero en la cuenta para que robaran tranquilos a fin de pagar y garantizar el pago de los servicios de la deuda externa.
Así comenzó una conversación entre los medios que se despedían de la audiencia hasta volver a mirar hacia afuera, y tener que apostar móviles y comenzar una sesión de televisión espontánea alrededor de una marcha que comenzaba a surgir desde los barrios.
La misma gente que había enfrentado a Menem en las urnas, que había apoyado al Chacho y que había votado por la Alianza y por De La Rua, venia a decir que ya no quería mas lola.
La clase media comenzó a marchar por las avenidas rumbo a la Plaza de Mayo.
Yo me fui con mi hijo Andrés, que horas antes me había avisado que-si se hacia algo -quería venir conmigo a la Plaza y así salimos y comenzamos a caminar por la avenida Corrientes.
Apenas pisamos la avenida vimos una marea humana que bajaba desde lejos y también un mar de gente que desfilaba adelante nuestro rumbeando para la avenida Pueyrredón, para la avenida Callao, para la 9 de Julio.
La gente tenia un promedio de edad bastante joven, de cada diez, ocho tenían la edad de mi hijo y dos, la mía.
Eran jóvenes comunes que sufrían en la facultad, buscando un laburo sin mucha suerte, haciendo cola en las embajadas de otros países para ver que pintaba, chicos que cadeteaban, repartían volantes por unos pesos diarios, pibes que trabajaban sin esperanza en el comercio del viejo, que veían caer la economía familiar, veían echar a sus padres del trabajo o que se habían refugiado en una pensión de estudiantes, con una cervecita light en el barrio, los jueves y viernes a la noche, quizás los sábados y domingos, también, o que estaban a pleno en un empleo, con mucho miedo de ser echados, con muchos quilombos para llegara fin de mes,, con serios problemas para pagar la matricula de la facultad, el medico de sus pibes chiquitos.
Pero no había solo jóvenes, también -las chicas- del ministerio, de la peluquería, las manicuras, las señoras del barrio que saludaban desde las ventanas o los balcones, porque caminar no podían pero veían televisión y salían a la ventana a ver pasar la gente, tomar un poco de aire fresco, escribir y exhibir un cartel de papel escrito con marcador que decía RENUNCIO CAVALLO, y desplegar una bandera argentina.
A medio camino nos avisaron que había palos, gases y represión en la Plaza de Mayo así que, en Callao, doblamos para el Congreso !
Lo veo a Carlos Mirsson -el de FM Tango- pasar con su señora e hija con una bandera en su coche, tocando la bocina como en un campeonato mundial.
A medida que nos acercábamos, se caminaba mas despacio y con una columna mas compacta.
Algunas mamas jóvenes caminaban con el cochecito de sus bebes y con sus bebes adentro, lo mas campantes. (se veía que la única vez que habían salido de marcha era por el San Lorenzo de Tinelli, el Boca de Bianchi o el Ríver de Ramón).
Cuando llegamos al Congreso vimos esa excepcional imagen de la escalinata del Congreso llena de gente, de chicos, con la camiseta del seleccionado de futbol de Argentina en la mano, revoleándola como Soledad al poncho, mientras cantaban –¡Ohhh Argentina, es un sentimiento, no puedo parar Ole olé ole olé ole olé ola, Ole olé ole ola ¡cada día te quiero maaaas!
Era un sentimiento emocionante, por allí pasaban las parejitas que venían de hacer el amor, con al cara radiante y cierto recato en el entrelazar de sus manos, alguna intrigante señorita con un galán pintón al lado irrumpía insinuante como en un desfile de modas, por entre las petisas y las chicas del barrio que, pancita afuera, no dudaban en bailar y pegarle a la tapa de la cacerola, ya bastante abollada, con el cucharón de plástico negro.
¡Hacia rato que no veía tantas mujeres hermosas en un solo lugar, radiantes entre el calor, la alegría de compartir esa misa alegre y gratificante, que sucedía en la Plaza de los Dos Congresos, en un nosotros al mismo tiempo ignoto y sin embargo con la presencia plena de cada uno de los protagonistas que estaban haciendo la historia.
-¿Te das cuenta porque militabamos en los ´70? le dije a mi hijo mientras le señalaba una señora muy bien producida, que pasaba !
¡La militancia es la vida misma!
Se daba esa impronta descarada y cómoda a la vez de los muchachos en sandalias y bermudas, pelo rasante, casi pelados y chivita en la barbilla, dándole con ansias a los bombos que construían con los tachos de basura plásticos de esos que suelen estar en las columnas del alumbrado.
Paraban cuando alguien los llamaba al celular, aunque no escuchaban nada con ese griterío alegre.
Mas tarde los que le daban a los bombos eran un poco mas punk, mas heavy y los bombos ya era latas mas grosas y los palos daban gusto, y la pinta de los tipos pedía a gritos camisetas por lo menos de Riff.
No había banderas partidarias y lo mas probable es que la misma gente no las permitiera, tampoco, la política partidaria se había quedado sin respuestas y el 60 % de los votantes habían votado cualquier otra cosa menos a los partidos políticos tradicionales o no, pero se podían ver agitar las banderolas de las murgas, ora verdes, ora celeste y blancas, con un tipo de despliegue que solo se aprende en las fiestas del barrio.
Si este no es el Pueblo, el Pueblo ¿donde está?
-El que no salta ¡es un botón!, el que no salta ¡es un botón!, le da la banda de la escalinata y los que están sobre Entre Ríos acompañan y también lo hacen como una oleada mejicana los de la escalinata y el patio y bandeja de la plaza de enfrente.
Hay paz, cordialidad, convivencia, incluso entre no iguales, a algunos se les ve San Isidro en sus camisetas de la UAR, a otros se le adivina el conventillo, la piecita en la pensión, todos cantan, saltan, y se alegran.
¡Cavallo, hijo de puta, la puta queteparió!
En Europa nace el euro uno a uno con el dólar y a cada Banco que tenga un dólar billete le van a permitir emitir siete euros, así que se llevaron todo y lo multiplicaron por siete.
¿Los argentinos?
¡Que se jodan por boludos! ¡Chupete, hijo de puta, la puta que te parió, chupete hijo de puta, laputaquetepariooo!
¡Menem, compadre, la concha de tu madre! No se salva nadie.
Hay una mirada iluminada en algunos mas grandes, unos piensan que están viviendo el 17 de octubre del que les hablaba Castiñeira de Dios o Fermín Chávez o del que escribían Jauretche o Puiggros, otros se remiten a la movida popular del felices pascuas cuando al civilidad se enfrento con la pretensión castrense.
Cada uno se daba cuenta, a su manera, del momento histórico que estaban viviendo.
Los pibes también, porque cada tanto aplaudian a rabiar y todos aplaudian a rabiar y se premiaban y festejaban el estar juntos, el haber irrumpido en la escena política sin deberle nada a nadie.
Bueno, no tanto, pero si festejaban que por fin no se diría de los argentinos que tenían jugo de tomates frío en las venas, que el pueblo se la comía que era demasiado pacifico y no reaccionaba ¡Minga! Aquí están.¡Chupate esta mandarina!
Dimos una vuelta, yo le decia a mi hijo que siempre hay que dar una vuelta a ver que hay por ahí, como son los grupos, en que clima andan, quienes están, algún amigo, algún compañero, para charlar, comentar la jornada de lucha.
Por ahi estaban Eduardo Jozami, el periodista Alberto Dearriba, Juan Carlos del Bello con su familia, Carlitos Carcavallo del PAMI, Juan Carlos Shmid el secretario general del sindicato de Dragado, miembro del GOU de Moyano, quien representara al Polo Social de Farinello en Santa Fe; el famoso director cinematográfico Nicolás Sarquís, organizador del festival Contracampo que nos hizo conocer los directores de cine iraníes, yugoslavos, serbios, etc; Eduardo Lopez del Sindicato del Seguro rodeado de hijos y de compañeros de coro; Emilio del Guercio el legendario músico de Aquelarre y Almendra que venia de Plaza de Mayo; Juan Ale, un joven dirigente del peronismo porteño relacionado con la temática indígena y religiosa hablando a viva voz con compañeros y compañeros en la esquina de Rivadavia y Callao, Alberto Liparelli, el matemático.
Ahora viene otro saltito de la hinchada ¡El que no salta es un ingles! ¡El que no salta es un ingles!
Y aparece una calavera grande y atractiva.
Le dejan el paso a una madre de Plaza de Mayo y los jóvenes le abren paso, la aplauden. ¿Que aplauden?
Aplauden la consecuencia, la firmeza de su lucha, su autoridad moral.
Aplauden a sus hijos combatientes, los desaparecidos.
Respeto y honor para ellos, parecen decir al abrirle el paso a la madre de pañuelito blanco y mirada adusta.
Ahí llegan el gran Pocho Dasso, que vivía en mi barrio y Federico Sironi, el poeta, que preside una asociación de libreros del Parque Rivadavia y que hace poco presento un libro suyo en ese bar y librería erótica que se llama ¡Audaz se eleva!
Me cuentan de la goma de plaza de Mayo, de los gases lacrimógenos, de que estaba todo bien, en paz y que de repente ¡zas!
Que estaban el Barba Gutiérrez, el recientemente elegido diputado nacional por el POLO de Farinello, el de la UOM de Quilmes y lo vio en la refriega.
Botellas de agua, de coca, alguna de vinito, que queda en el piso, ¡Ya son varias horas!
El 101 esta con pantalon corto y sandalias, gorro con vicera, un arito, una barbita rala, un ombligo afuera.
-¡Que boooludo, que boooludo! El-estado-de-sitio ¡se lo meten en el cuuulooo! ¡Queeee boludo! ¡Queeee boludooo!...aplausos, unánimes, fuertes, de fiesta.
Fiesta de estar juntos, de estar ahi, de no quedarse mas mordiendose un labio y diciendo este pais de m...ahora parecen estar orgullosos.
Las chicas del ministerio se ríen,
¡Cuanto hacia que no festejaban algo!
¡Y hay tantos chicos lindos!
Pero todo en familia.
Por ahi nos queremos ir son como las tres de la madrugada ya!
Decimos -si esto sigue y hacen el enlace con los de la mañana, hasta que De La Rua no renuncie ¡no paran!
Un par se pelea nosesabe por que.
Uno de cola de caballo gris, ya y el otro mas petiso con una botella en la mano.
Se trenzan un par de veces. Están bajo una bandera que parece decir PCR, con otra gente.
Se vuelven a enfrentar como dos cabras.
Uno se cae al suelo y el otro lo patea.
A nadie parece pasarle nada de ellos dos.
¿Sera una pelea en serio o habrá que pensar que quieren comenzar algún clima de intranquilidad para que los -chicos- se vayan a sus casitas.
Cuando me quiero volver, me detengo un poco, no deja de venir gente nueva en oleadas.
Siguen viniendo, y siguen y siguen.
Algunos se han ido a dormir ya , pero la gente se renueva como un río manso y fresco.
Por ahí algunos dicen que hay no se que problema donde y me perece ver algún movimiento mas adentro de la misma plaza, como un desplazarse de alguna gente a otro ritmo ¡Hemos estado en tantas plazas!
Lo veo al pibe medio dormido y lo invito a irse a casa.
Agarra enseguida. Mañana tiene que laburar temprano.
A media cuadra por Callao, yendo hacia Bartolomé Mitre lo veo venir al periodista Miguel Bonasso rumbo al Congreso con su esposa, compañera, al lado, a paso vivo. Nos saludamos, sonrientes.
El sabe y yo se y ambos sabemos que el otro sabe que es un día histórico.
Una pueblada histórica mas legal a la noche, mas desesperada durante el día en los saqueos.
Mas dolorosa.
Histórica en ambos casos, incluso, quizás aun mas histórica durante la noche, sin desmerecer.
Es en relación a lo esperado y a lo inesperado. ¡Toda una pueblada como en los sueños cuando el pueblo se decidía y haría ¡tronar el escarmiento!
Vemos cruzarse un 64 y unos pibes correrlo. Les paran. Atrás vamos nosotros, ese bondi nos deja bien, nos ahorra caminar como ¡12 cuadras!
Alcanzo a ver a los que vienen en nuestro reemplazo.
Una combi con tres monos arriba con banderas argentinas y esos mástiles de caño de PVC de cañería que son flexibles y poderosos.
Blanden las banderas y los tres parecen una foto, la de esa estatua de los americanos plantando la bandera en una colina en la 2ª guerra mundial.
Estamos bien representados, mas allá se viene otra marea.
Son los que nos han visto por TV y quieren sumarse.
Vienen de todos los barrios. No se quieren quedar afuera.
Hay mucha gente sana aquí. Pibes buenos. Gente normal de Buenos Aires.
Toda esa onda juvenil de los recitales, del barrio, de la facu, de la oficina.
Han decidido largar la cola de la embajada y pelear por lo suyo, no dejarse tocar mas el culo, no permitir que se utilice mal esta Democracia que aman y les pertenece como a nosotros que peleamos tanto por conseguirla.
Ellos saben que a nosotros no nos fue bien, saben que no repetirían, pero también saben que son hijos de tigres, que son tranqui, pero no comen vidrio, que no les va ser corderos, que no están dispuestos a fracasar sin pelear por lo suyo, en la misma lucha que fue nuestra y de los chicos de los lápices y de los 30.000 desaparecidos, aunque haya tantas diferencias, pero sienten la camiseta como en las tardes de Verón, del Piojo, de Caniggia y Maradona y saben que con este equipo la podemos pelear.
Hacia rato que no veía tantas cacerolas hechas bolsa de tanto pegarles.
Cada chica, cada chico, cada gorda, cada señora, cada señor de su casa., con su cacerola abollada, que ha venido aquí para darle al parche, para hacerla sonar, para decir ¡presente!
Es un río que no cesa, que manda y manda soldados para la causa, miles de personas que se han dado cita con la historia, espontáneamente y que luego de esta jornada inolvidable, tendrán un espíritu de cuerpo y una idea del poder de conjunto nuevas, que cambiara la relación de fuerzas entre los argentinos por muchas décadas.
Ya cayo Cavallo, ahora irán por De La Rua y después por el que quiera repetir.
MG/
20/12/01-04 AM
PD: Visto a la distancia, podría decir que en esos días nacía la Revolución del Bicentenario que estamos viviendo a pleno desde entonces: La Revolución peronista de Néstor Kirchner y Cristina. El avance constante del pueblo y de la Patria Grande del Movimiento Nacional, Popular y Democrático de Liberación Nacional y Social. MG
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lunes, 4 de agosto de 2014
SILO ENTREVISTAS
Reportaje a Silo publicado en cuatro notas en la revista Flash. La entrevista la hizo la periodista Elsa Bragato. Flash era un semanario de la Editorial Sarmiento (Buenos Aires). La primera nota de la serie es del 20 de diciembre de 1983, las siguientes fueron publicadas el 27.12.83, el 03.01.84 y el 10.01.84. Hice los escaneados de las revistas que conservo en mi archivo personal.
https://www.facebook.com/jorge.dalesio/media_set?set=a.10204613625048463.1073741846.1469847472&type=1
Reportaje a Silo publicado en cuatro notas en la revista Flash. La entrevista la hizo la periodista Elsa Bragato. Flash era un semanario de la Editorial Sarmiento (Buenos Aires). La primera nota de la serie es del 20 de diciembre de 1983, las siguientes fueron publicadas el 27.12.83, el 03.01.84 y el 10.01.84. Hice los escaneados de las revistas que conservo en mi archivo personal.
https://www.facebook.com/jorge.dalesio/media_set?set=a.10204613625048463.1073741846.1469847472&type=1
viernes, 14 de marzo de 2014
Toynbee: EL OPIO EN LAS RELACIONES SINO-BRITANICO
Arnold
Toynbee, de su libro “La civilización puesta a prueba”, páginas 75 a 77,
editorial Emecé, Buenos Aires, abril de 1967. Civilization on Trial, traducción
de M. C.
NOTA SOBRE EL PAPEL DESEMPEÑADO POR EL
OPIO EN LAS RELACIONES SINO-BRITANICO
Los
términos en que se ha hablado de este tema en el ensayo precedente pueden
apoyarse con el sumario siguiente de los hechos, que se basa sobre (I)
Williamson, J. A., y otros miembros de la Historical Association: Common Errors in History (Londres, 1945,
King and Staples); (II) Pratt, Sir J.; War
and Politics in China (Londres, 1943, Cape); (III) Costin, W. C.: Great Britain and China, 1833 - 1860
(Oxford, 1937, Clarendon Press), (IV) Morse, H. B.: The International Relations of the Chinese Empire: The Period of Conflict,
1834 - 1860 (Londres, 1910, Longmans, Green). Ninguno de los autores de
estos trabajos es chino, todos son occidentales; todos, salvo uno, son
ciudadanos británicos; el autor de (IV) es ciudadano de Estados Unidos.
- Fumar opio, que es la manera más
perniciosa de tomar la droga, fue cosa introducida por primera vez en
China por los holandeses (desde Java).
- La costumbre de fumar opio llegó
a estar mucho más difundida en China que en cualquier otra parte (más, por
ejemplo, que en la India Británica, que llegó a ser la parte principal
–aunque nunca la fuente única– de producción de opio en el mundo y de
importación de opio por China).
- El gobierno británico de la India
asumió el monopolio de la venta de opio en su territorio en 1773, y el de
la manufactura del mismo en 1797.
- En 1800 el gobierno chino
prohibió el cultivo de la adormidera en China y su importación desde el
extranjero (fumar opio era ya hacía mucho tiempo un delito para el derecho
penal chino).
- Antes de 1830, la política del
gobierno británico de la India fue restringir el consumo del opio, en su
territorio y en el extranjero, cobrando por él un precio elevado; desde
1830 en adelante siguió la política opuesta, de obtener los mayores
ingresos posibles del opio al estimular su consumo mediante la reducción
del precio. “Esto tuvo el doble efecto de aumentar considerablemente la
cantidad de opio introducido clandestinamente en China y de aumentar el
monto de los ingresos del gobierno de la India” (Pratt, op. cit., pág. 44).
- El gobierno británico de la India
se resistió, hasta 1907, a hacer el sacrificio de ingresos que implicaría
la prohibición de exportar opio de la India a China. (Los ingresos debidos
al opio del gobierno británico de la India aumentaron de cerca de
1.000.000 de libras esterlinas por año en los años 1820-43 a más de
7.000.000 de libras esterlinas en 1910-11.)
- En el período 1800-1858, durante
el cual la importación de opio a China fue ilegal, la parte del león en el
tráfico de contrabando la tuvieron buques británicos.
- El gobierno británico del Reino
Unido nunca declaró ilegal para los súbditos británicos ese tráfico
clandestino, y nunca favoreció el cumplimiento del pedido del gobierno
chino de que los comerciantes extranjeros se comprometieran por escrito a
no introducir opio clandestinamente en China y a aceptar la sanción de la
pena capital a manos de las autoridades chinas en caso de violar el
compromiso y de ser sorprendidos haciéndolo y condenados luego.
- El tráfico de contrabando no
habría sido (a) lucrativo, si no se hubiera dado una fuerte demanda de
opio en el pueblo chino, o (b) factible, si los contrabandistas británicos
–y demás contrabandistas extranjeros– no hubiesen contado con activos
asociados chinos.
- La mayor parte de los
funcionarios chinos eran ignorantes y poco competentes, y algunos de ellos
venales, en su manejo del problema particular del contrabando del opio y
del problema general de tratar con los negociantes occidentales y con los
representantes de los gobiernos occidentales:
a) Trataban a los representantes de los
gobiernos occidentales como si fueran los agentes de príncipes dependientes y a
los comerciantes occidentales como si fueran bárbaros.
b) No lograron reprimir el contrabando
del opio en China.
c) Algunos de ellos hacían la vista gorda
ante el contrabando y participaban de sus beneficios.
- El Gobierno británico del Reino
Unido no pudo dar a sus superintendentes del comercio en China –debido a
la influencia en el Parlamento de los grupos que comerciaban con China– la
autoridad necesaria sobre los súbditos británicos que se encontraban allí
durante los años críticos de 1834-9.
- Los occidentales se quejaban
justamente de que su comercio legítimo era restringido en forma vejatoria
y de que se los sometía a arbitrarias humillaciones personales.
- Los chinos se quejaban justamente
de (a) que la llegada de los comerciantes occidentales había desencadenado
sobre China la maldición del contrabando del opio en gran escala (en 1836
el valor del opio introducido de contrabando en China fue mayor que el
valor conjunto del té y la seda exportados legítimamente); (b) que los
marineros británicos –y otros marineros occidentales– en el puerto de
Cantón eran borrachos, tumultuosos y homicidas.
- En 1839 un Comisionado Imperial
chino, Lin Tse-su, mediante un boicot y bloqueo pacífico de los
comerciantes occidentales en Cantón, logró obligar al Superintendente en
Jefe británico del comercio de los súbditos británicos en China, capitán
Charles Elliot, a cooperar con él para lograr coactivamente la entrega por
parte de comerciantes occidentales de 20.283 cajones de opio, valuados en
más de 11.000.000 de libras esterlinas, que tenían entonces en su suelo
chino en aguas territoriales. El comisionado Lin destruyó a su debido
tiempo el opio confiscado, pero no consiguió poner fin al contrabando de
opio.
- Después, los ingleses rompieron
las hostilidades, primero el 4 de setiembre de 1839, en Kaulun, en
represalia por no habérseles dado permiso para comprar sustentos, y luego
el 3 de noviembre de 1839, en Chuen-pi, en respuesta a un pedido chino de entrega
del asesino de un súbdito chino, Lin Wei-hi, que había sido herido
mortalmente el 7 de julio, en Kaulun, en un ataque en masa a la población
civil por parte de marineros británicos (y quizá también norteamericanos)
que trataban de echar mano a bebidas alcohólicas.
N.
B. El capitán Elliot
había hecho investigar judicialmente este incidente el 10 de julio, y había
tratado –sin conseguirlo– de identificar al asesino.
- El gobierno británico del Reino
Unido ya había tomado medidas para despachar una fuerza expedicionaria
naval y militar a China, después de haber sido informado de la acción
emprendida por el comisionado Lin, pero antes de recibir la noticia de la
ruptura de las hostilidades.
- El gobierno británico halló
cierta oposición y censura, por parte de una minoría del Parlamento y de
la opinión pública, por guerrear contra China en 1839-42.
- En el tratado de paz firmado en
Nankín el 29 de agosto de 1842, los británicos forzaron a los chinos a
abrir puertos de tratado y a ceder territorio, pero no a legalizar el
tráfico del opio.
- A instancia del gobierno
británico, el gobierno chino accedió, el 13 de octubre de 1858, a
legalizar la importación de opio a China después de la derrota en una
segunda guerra sino-británica y de cincuenta y ocho años de experiencia de
fracasos en impedir el tráfico de contrabando.
- Entre los chinos y los
británicos, la disputa sobre el opio llegó eventualmente a su fin por (a)
la reducción progresiva, pari passu,
durante los años 1907-1919, del cultivo del opio en China y su importación
a China desde la India, por acuerdo entre los gobiernos de China y la
India Británica y por (b) la total prohibición de la exportación de opio
de la India Británica en 1926.
N.
B. Como resultado de
la anarquía política en China, seguida por la invasión y ocupación japonesa,
volvió después a extenderse el cultivo de la adormidera en China.
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domingo, 15 de septiembre de 2013
ITALIA NUCLEAR
De Salvatore Puledda (1943 -2001): UN COMPROMISO ÉTICO PARA LOS CIENTÍFICOS Conferencia Preliminar de Científicos por “Un Mundo sin Guerras” - International House University of California at Berkeley, EE.UU., 3 de octubre de 1996.
Después de terminar la universidad y de haber regresado nuevamente a Italia, fui reclutado en la Fuerza Aérea como oficial de complemento. Como se acostumbra para con los graduados de las disciplinas científicas, fui enviado a los servicios técnicos y, después de terminar un curso, pasé a ser teniente de radar-misiles. Se me envió a una base de la OTAN en el norte de Italia. Era una caverna gigantesca excavada en una montaña, donde una gran pantalla larga cuanto la caverna mostraba todo el cielo europeo, desde los Urales hasta el Atlántico. Cualquier aeroplano que despegara dentro del espacio de los países del Pacto de Varsovia era interceptado y seguido por los radares. Si luego cruzaba una cierta línea a una cierta velocidad y no respondía a las señales de identificación que se le enviaban, se lo consideraba un avión enemigo. Entonces, una computadora —una de las primeras computadoras— calculaba su ruta en base a los datos de los radares e inmediatamente le apuntaba un misil que, según el caso, podía ser convencional o nuclear. Eran épocas de considerable tensión entre el Occidente y la URSS y, fuera de la base se daban constantes demostraciones pacifistas contra el uso de armas nucleares. Ante estas demostraciones, la aviación militar italiana siempre respondía con comunicados de prensa que insistían que las bases de la OTAN en Italia no tenían misiles nucleares. En una de esas ocasiones, notando mi desconcierto, el coronel que comandaba mi unidad, que era un físico, me dijo: “Teniente, en estos asuntos, uno nunca puede decir la verdad”.
En ese momento mi educación en el campo de las armas y la guerra estaba practicamente completa. Había aprendido los elementos fundamentales: el primero, que uno puede ser un gran científico y a la vez un enano, o quizás hasta un criminal, desde el punto de vista moral; el segundo, que todo lo que se relaciona con las armas y la guerra está cubierto por una montaña de mentiras y, por último, el más importante: que las guerras no son un fenómeno “natural” e inevitable sino el resultado de elecciones hechas por seres humanos concretos; de elecciones hechas por tantos científicos y técnicos que no han dicho NO ante el uso destrucivo de sus descubrimientos y de sus conocimientos; de elecciones hechas por políticos, militares, industriales que han enmascarado o tergiversado la verdad acerca de la guerra y de las armas, que han encubierto sus ambiciones, sus deseos de poder y dinero con palabras tales como “patria”, “dios”, “libertad”, “cultura”, “civilización”, “nuestros valores”, etc
Salvatore Puledda: UN COMPROMISO ÉTICO PARA LOS CIENTÍFICOS Conferencia Preliminar de Científicos por “Un Mundo sin Guerras” - International House University of California at Berkeley, USA, 3 de octubre de 1996.
http://it.wikipedia.org/wiki/Movimento_Umanista
http://es.scribd.com/doc/62757073/Salvatore-Puledda-Un-Humanista-Contemporaneo
Original en italiano:
Salvatore Puledda
Presentazione
della campagna “Il 2000 Senza Guerre”
organizzata
dall’Associazione “Un Mondo Senza Guerre”
Università
della California, Berkeley, USA
3
ottobre 1996
Ringrazio
l’International House dell’Università di Berkeley per aver ospitato questa
presentazione della campagna “Il 2000 Senza Guerre” e tutti i presenti per la
loro cortese attenzione.
Come
ha detto la persona che mi ha presentato, la mia formazione accademica è di
tipo scientifico: sono un chimico che lavora da parecchi anni ormai nel campo
dell’igiene ambientale, e più precisamente nel campo del controllo
dell’inquinamento atmosferico, in una delle grandi strutture della ricerca
pubblica in Italia, l’Istituto Superiore di Sanità di Roma.
Debbo
aggiungere, però, che in tutta la mia vita di ricercatore è stato sempre
presente, accanto all’interesse per la vita di laboratorio, l’interesse per un
tema –quello dell’uso sociale della scienza– che ci porta vicini alla preoccupazione
centrale di questo incontro, che è quello della guerra e dei modi per porre
finalmente termine ad essa nella storia dell’umanità.
La
guerra si combatte con le armi e c’è sempre qualcuno che le armi le inventa, le
progetta e le costruisce. Nell’era della tecnica, che è quella in cui ci è
toccato vivere, quel qualcuno sono gli scienziati e i ricercatori: i fisici, i
chimici, i biologi, gli ingegneri, ecc., che lavorano in qualche struttura di
quei complessi militari-industriali che ormai tutti i paesi –e non solo quegli
sviluppati– hanno costruito.
Anzi
in quest’epoca, la ricerca scientifica e tecnologica e la ricerca militare
vanno di pari passo. Negli ultimi decenni poi, come numerosi studi hanno
dimostrato, sembra che sia la ricerca militare a trainare quella civile e che
molta tecnologia e prodotti che entrano a far parte della nostra vita
quotidiana non siano altro che “ricadute” di scoperte effettuate a fini
bellici.
In
questo senso, la responsabilità degli scienziati riguardo alla guerra e alle
armi non è certo inferiore a quella dei politici e degli industriali che
pianificano e finanziano la ricerca per scopi militari.
Purtroppo,
però, la coscienza di queste responsabilità non è stata, e non è ancora, un
patrimonio stabile della comunità scientifica internazionale. Se permettete,
vorrei illustrare questo punto con un paio di episodi biografici, nel quale,
credo, potranno riconoscersi molti della mia generazione che hanno avuto una
formazione scientifica.
Nel
1969 ero studente di chimica qui all’Università della California, nel campus di
San Diego. Era il tempo della guerra in Vietnam e nel campus c’era molta
tensione e continue manifestazioni studentesche. Uno degli eventi accademici
del semestre era un seminario tenuto da uno dei più geniali chimici dell’epoca,
un premio Nobel che aveva aperto, grazie alle sue scoperte, nuovi campi di
ricerca. Ma questo grande scienziato era anche un consulente dell’esercito
americano per le applicazioni belliche dei defolianti che erano stati
sviluppati proprio grazie alle sue ricerche. Come forse ricorderete, i
defolianti sono delle sostanze che, se spruzzate dall’alto –per esempio da
elicotteri– sono in grado di distruggere migliaia di ettari di foresta
tropicale facendo cadere le foglie, e di procurare tremende piaghe sulla pelle
di esseri umani e animali. A tutt’oggi, il disastro ecologico –per non parlare
delle sofferenze umane– causato dall’uso dei defolianti nel Sud-Est asiatico
non è stato rimarginato.
Vari
studenti chiesero al grande scienziato che cosa pensasse dell’uso bellico delle
sue scoperte e come potesse moralmente accettare di portare avanti delle
ricerche per il miglioramento dell’efficienza di un’arma tremenda come i
defolianti. Il grande scienziato rispose che le guerre erano sempre esistite,
che l’uso delle sue scoperte non era affar suo, e che egli aveva bisogno di
finanziamenti per portare avanti le sue ricerche. La scienza doveva progredire
ad ogni costo, per cui lui non sentiva di aver problemi morali.
Terminata
l’università e tornato in Italia, fui arruolato come ufficiale di complemento
nell’Aeronautica Militare. Come d’uso tra i laureati in discipline
scientifiche, fui inviato ai servizi tecnici e, dopo un corso, divenni tenente
radarista-missilista. Fui inviato in una base NATO nel Nord d’Italia. Era una
caverna gigantesca, scavata dentro un monte, dove, su un grande schermo che
prendeva tutta la lunghezza della caverna, appariva l’intero cielo dell’Europa,
dagli Urali all’Atlantico. Qualunque aereo che fosse decollato nello spazio dei
paesi del Patto di Varsavia veniva intercettato dai radar e seguito; se poi
passava una certa linea ad una certa velocità, e non rispondeva ai segnali di
identificazione inviatigli, veniva considerato nemico: un computer –uno dei
primi computer– calcolava la rotta sulla base dei dati radar ed immediatamente
puntava un missile, che, a seconda dei casi, poteva essere convenzionale o
nucleare. Eravamo in un periodo di grandi tensioni tra l’Occidente e l’URSS e,
al di fuori della base, c’erano continuamente manifestazioni pacifiste contro
l’uso di armi nucleari. A queste, l’aeronautica militare italiana rispondeva
sempre con comunicati stampa nei quali si affermava che nelle basi Nato in
Italia non esistevano missili nucleari. In una di quelle occasioni, notando il
mio sconcerto, il colonnello comandante della mia unità, che era un fisico, mi
disse: “Tenente, in queste cose non si può mai dire la verità.”
A
quel punto, la mia educazione in questo campo era completa. Avevo imparato le
cose fondamentali: la prima è che si può essere un grande scienziato, e nello
stesso tempo un nano, o forse anche un criminale, da un punto di vista morale;
la seconda è che tutto ciò che concerne le armi e la guerra è coperto da una
montagna di menzogne; e, infine, la cosa più importante: che la guerra non è un
fenomeno “naturale” ed inevitabile, ma la conseguenza di scelte fatte da esseri
umani concreti, delle scelte fatte da tanti scienziati e tecnici che non hanno
detto no all’uso distruttivo delle loro scoperte e delle loro conoscenze; delle
scelte fatte dai tanti politici, o militari, o industriali che hanno nascosto o
ribaltato la verità sulla guerra e sulle armi, che hanno coperto le loro
ambizioni, il loro desiderio di potere o di denaro, con parole come “patria”,
“dio”, “libertà”, “civiltà”, “i nostri valori”, ecc.
Dunque,
attualmente, una grande responsabilità ricade sugli scienziati e sui tecnici.
Se essi potessero dire no all’uso distruttivo della scienza, se si creasse un
grande movimento contro le armi e la guerra, che partisse dalle università e
dai centri di ricerca di tutto il mondo, i politici e i militari vedrebbero
ristretto al massimo lo spazio per avventure belliche di qualunque tipo.
Ascoltando
idee di questo genere, spesso ci succede di provare un momento di entusiasmo
che è però subito seguito da un ritorno al modo di pensare di tutti i giorni:
alla realtà brutale della violenza delle guerre lontane o vicine che la
televisione porta quotidianamente nelle nostre case. E allora di nuovo ci
diciamo che quella era una bella utopia, ma che la realtà è questa: la guerra è
parte dell’umanità, non si può eliminare la guerra.
A
questo punto vorrei ricordare le parole di quello che forse è stato il più
grande scienziato della nostra epoca, Albert Eisntein, parole pronunciate nel
1948, al tempo in cui la possibilità di distruggere con una guerra nucleare
ogni forma di vita sulla Terra apparve all’orizzonte della storia umana.
«...Noi,
scienziati, il cui tragico destino è stato quello di rendere più orribili ed
efficaci i metodi di annientamento, dobbiamo considerare come nostro solenne e
superiore dovere fare tutto ciò che è in nostro potere per evitare che tali
armamenti vengano utilizzati con lo scopo brutale per il quale furono
inventati. Quale altro lavoro sarebbe più importante? Quale altro impegno
sociale potrebbe essere più vicino al nostro cuore?
...Sfortunatamente,
non ci sono indizi che mostrino che i governi siano consapevoli che la
situazione nella quale si trova l’umanità ci obbliga a prendere una serie di
provvedimenti rivoluzionari. La situazione presente non ha nulla in comune con
quella di epoche passate, pertanto è impossibile utilizzare metodi e strumenti
che in altri tempi si erano dimostrati sufficienti. Dobbiamo rivoluzionare il
nostro modo di pensare, le nostre azioni e dobbiamo avere il coraggio di
cambiare radicalmente anche i rapporti tra le nazioni. I cliché del passato
oggi non bastano più e in futuro saranno senza dubbio obsoleti. Far sì che
tutti gli esseri umani capiscano tutto ciò è la funzione sociale più importante
e decisiva che noi intellettuali dobbiamo svolgere. Avremo il coraggio di
superare i vincoli nazionalistici fino a convincere i cittadini di tutto il
mondo a cambiare le loro più radicate tradizioni?»
Queste
parole sono tratte dal messaggio che Albert Einstein voleva indirizzare alla
Conferenza degli Intellettuali a favore della Pace nel 1948. Il comitato
organizzatore gli impedì di farlo, per cui il messaggio fu pubblicato dalla
stampa il 29 agosto di quell’anno.
A
me sembra che è tempo di riprendere la strada tracciata da Einstein e più tardi
da Sacharov, perché si sviluppi un’etica della scienza, un’etica secondo la
quale la scienza non possa essere utilizzata per fini distruttivi, per fini
bellici.
In
effetti, la scienza è oggi attraversata da un’ambiguità che la tocca nella sua
essenza più profonda. Da un lato essa può permettere, per la prima volta nella
storia, la liberazione di gran parte degli esseri umani da quei mali, come la
fame, la fatica, le malattie, che hanno accompagnato l’umanità in tutto il suo
lungo cammino; dall’altro, essa si può trasformare forse in un male ancora più
tremendo, dato che è ormai apparsa la possibilità di una catastrofe globale, o
per una guerra nucleare o per un collasso a livello ecologico.
Ma
è nel cosiddetto Terzo Mondo, nei paesi che eufemisticamente vengono detti in
via di sviluppo, e dove vive l’ottanta per cento dell’umanità, che questa
ambiguità essenziale della Scienza attuale viene vissuta quotidianamente nella
forma più drammatica. È noto che la maggior parte dei paesi africani a sud del
Sahara, per esempio, dedicano alla spesa bellica la metà del loro prodotto
interno lordo (che include gli aiuti da parte dei paesi ricchi). Ma dove
vengono acquistate queste armi? Nel Primo Mondo naturalmente. Esistono
supermarket delle armi. In Europa abbiamo lo scandalo annuale della Fiera
Internazionale degli Armamenti che si tiene alternativamente a Parigi e a
Londra. Lì convergono a fare shopping le alte caste militari soprattutto dal
Terzo Mondo, e come in un supermercato, c’è un’ala dedicata ai sistemi di
puntamento, un’altra alle bombe intelligenti, un’altra ai carri armati, agli
elicotteri da combattimento, agli aerei e così via. Con prezzi competitivi,
ribassi per chi acquista di più, coupon, etc. Un carro armato costa milioni di
dollari, quando con quegli stessi soldi sarebbe possibile acquistare su larga
scala le medicine per sradicare la malaria o le malattie infettive che
costituiscono la prima causa di morte per quelle sfortunate popolazioni
africane.
Che
fare? Nell’ultimo atto di quella che è forse la sua opera più bella, “Vita di
Galileo”, scritta in uno dei momenti di maggiore tensione tra l’Occidente e
l’URSS, Bertold Brecht ci presenta il padre della Scienza occidentale, ormai
vecchio e malato, che riflette sul significato e sul futuro delle sue scoperte
con il suo giovane assistente, Sarti. Sarti sta per lasciare l’Italia, dove è
ormai impossibile la ricerca scientifica a causa della condanna della Chiesa,
portando con sé i manoscritti inediti delle scoperte di Galileo. La ricerca
potrà continuare in Olanda e nel nord Europa dove le condizioni sono più
favorevoli. Guardando nel futuro, Galileo vede nascere dal proprio lavoro una
“progenie di nani inventivi”, pronti a vendersi al miglior offerente, disposti
ad essere utilizzati per qualunque scopo dai ricchi e dai potenti. Ma questa
progenie nasce dal suo stesso errore, dal suo stesso esempio. Se lui, Galileo,
non avesse ceduto all’Inquisizione, se avesse detto no al potere, forse i suoi
discepoli, dopo di lui, avrebbero fatto lo stesso. Forse la scienza si sarebbe
sviluppata in un altro modo, forse sarebbe stato possibile creare per gli
scienziati qualcosa di simile al “giuramento” che Ippocrate, all’alba della
civiltà occidentale, creò per i medici: il giuramento di utilizzare la scienza
a solo beneficio dell’umanità.
Uscendo
dalla metafora che l’opera di Brecht propone, io credo che questo debba essere
ormai il pilastro centrale di un’etica della scienza: l’utilizzo delle scoperte
scientifiche a solo beneficio dell’umanità. Ma come sviluppare ed implementare
questa etica? Mi pare che un grande sforzo da parte della comunità scientifica
internazionale debba dirigersi verso la creazione di forme organizzative nuove
ed originali per mettere in pratica quel principio fondamentale. Si potrà
trattare di un giuramento solenne fatto da chiunque entri nel campo della
ricerca, della creazione di comitati etici –analoghi a quelli di bioetica che
già esistono nel campo genetico– in ciascuna università che denuncino e
rigettino le ricerche a fini bellici, di comitati nazionali che agiscano a
livello politico per combattere le lobby degli armamenti, ecc. Insomma uno
sforzo creativo per costruire la Scienza Umana del terzo millennio.
Io
ho finito, molte grazie per la vostra attenzione.
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