viernes, 14 de marzo de 2014

Toynbee: EL OPIO EN LAS RELACIONES SINO-BRITANICO

Arnold Toynbee, de su libro “La civilización puesta a prueba”, páginas 75 a 77, editorial Emecé, Buenos Aires, abril de 1967. Civilization on Trial, traducción de M. C.

NOTA SOBRE EL PAPEL DESEMPEÑADO POR EL OPIO EN LAS RELACIONES SINO-BRITANICO

Los términos en que se ha hablado de este tema en el ensayo precedente pueden apoyarse con el sumario siguiente de los hechos, que se basa sobre (I) Williamson, J. A., y otros miembros de la Historical Association: Common Errors in History (Londres, 1945, King and Staples); (II) Pratt, Sir J.; War and Politics in China (Londres, 1943, Cape); (III) Costin, W. C.: Great Britain and China, 1833 - 1860 (Oxford, 1937, Clarendon Press), (IV) Morse, H. B.: The International Relations of the Chinese Empire: The Period of Conflict, 1834 - 1860 (Londres, 1910, Longmans, Green). Ninguno de los autores de estos trabajos es chino, todos son occidentales; todos, salvo uno, son ciudadanos británicos; el autor de (IV) es ciudadano de Estados Unidos.
  1. Fumar opio, que es la manera más perniciosa de tomar la droga, fue cosa introducida por primera vez en China por los holandeses (desde Java).
  2. La costumbre de fumar opio llegó a estar mucho más difundida en China que en cualquier otra parte (más, por ejemplo, que en la India Británica, que llegó a ser la parte principal –aunque nunca la fuente única– de producción de opio en el mundo y de importación de opio por China).
  3. El gobierno británico de la India asumió el monopolio de la venta de opio en su territorio en 1773, y el de la manufactura del mismo en 1797.
  4. En 1800 el gobierno chino prohibió el cultivo de la adormidera en China y su importación desde el extranjero (fumar opio era ya hacía mucho tiempo un delito para el derecho penal chino).
  5. Antes de 1830, la política del gobierno británico de la India fue restringir el consumo del opio, en su territorio y en el extranjero, cobrando por él un precio elevado; desde 1830 en adelante siguió la política opuesta, de obtener los mayores ingresos posibles del opio al estimular su consumo mediante la reducción del precio. “Esto tuvo el doble efecto de aumentar considerablemente la cantidad de opio introducido clandestinamente en China y de aumentar el monto de los ingresos del gobierno de la India” (Pratt, op. cit., pág. 44).
  6. El gobierno británico de la India se resistió, hasta 1907, a hacer el sacrificio de ingresos que implicaría la prohibición de exportar opio de la India a China. (Los ingresos debidos al opio del gobierno británico de la India aumentaron de cerca de 1.000.000 de libras esterlinas por año en los años 1820-43 a más de 7.000.000 de libras esterlinas en 1910-11.)
  7. En el período 1800-1858, durante el cual la importación de opio a China fue ilegal, la parte del león en el tráfico de contrabando la tuvieron buques británicos.
  8. El gobierno británico del Reino Unido nunca declaró ilegal para los súbditos británicos ese tráfico clandestino, y nunca favoreció el cumplimiento del pedido del gobierno chino de que los comerciantes extranjeros se comprometieran por escrito a no introducir opio clandestinamente en China y a aceptar la sanción de la pena capital a manos de las autoridades chinas en caso de violar el compromiso y de ser sorprendidos haciéndolo y condenados luego.
  9. El tráfico de contrabando no habría sido (a) lucrativo, si no se hubiera dado una fuerte demanda de opio en el pueblo chino, o (b) factible, si los contrabandistas británicos –y demás contrabandistas extranjeros– no hubiesen contado con activos asociados chinos.
  10. La mayor parte de los funcionarios chinos eran ignorantes y poco competentes, y algunos de ellos venales, en su manejo del problema particular del contrabando del opio y del problema general de tratar con los negociantes occidentales y con los representantes de los gobiernos occidentales:
a)    Trataban a los representantes de los gobiernos occidentales como si fueran los agentes de príncipes dependientes y a los comerciantes occidentales como si fueran bárbaros.
b)    No lograron reprimir el contrabando del opio en China.
c)    Algunos de ellos hacían la vista gorda ante el contrabando y participaban de sus beneficios.
  1. El Gobierno británico del Reino Unido no pudo dar a sus superintendentes del comercio en China –debido a la influencia en el Parlamento de los grupos que comerciaban con China– la autoridad necesaria sobre los súbditos británicos que se encontraban allí durante los años críticos de 1834-9.
  2. Los occidentales se quejaban justamente de que su comercio legítimo era restringido en forma vejatoria y de que se los sometía a arbitrarias humillaciones personales.
  3. Los chinos se quejaban justamente de (a) que la llegada de los comerciantes occidentales había desencadenado sobre China la maldición del contrabando del opio en gran escala (en 1836 el valor del opio introducido de contrabando en China fue mayor que el valor conjunto del té y la seda exportados legítimamente); (b) que los marineros británicos –y otros marineros occidentales– en el puerto de Cantón eran borrachos, tumultuosos y homicidas.
  4. En 1839 un Comisionado Imperial chino, Lin Tse-su, mediante un boicot y bloqueo pacífico de los comerciantes occidentales en Cantón, logró obligar al Superintendente en Jefe británico del comercio de los súbditos británicos en China, capitán Charles Elliot, a cooperar con él para lograr coactivamente la entrega por parte de comerciantes occidentales de 20.283 cajones de opio, valuados en más de 11.000.000 de libras esterlinas, que tenían entonces en su suelo chino en aguas territoriales. El comisionado Lin destruyó a su debido tiempo el opio confiscado, pero no consiguió poner fin al contrabando de opio.
  5. Después, los ingleses rompieron las hostilidades, primero el 4 de setiembre de 1839, en Kaulun, en represalia por no habérseles dado permiso para comprar sustentos, y luego el 3 de noviembre de 1839, en Chuen-pi, en respuesta a un pedido chino de entrega del asesino de un súbdito chino, Lin Wei-hi, que había sido herido mortalmente el 7 de julio, en Kaulun, en un ataque en masa a la población civil por parte de marineros británicos (y quizá también norteamericanos) que trataban de echar mano a bebidas alcohólicas.
N. B. El capitán Elliot había hecho investigar judicialmente este incidente el 10 de julio, y había tratado –sin conseguirlo– de identificar al asesino.
  1. El gobierno británico del Reino Unido ya había tomado medidas para despachar una fuerza expedicionaria naval y militar a China, después de haber sido informado de la acción emprendida por el comisionado Lin, pero antes de recibir la noticia de la ruptura de las hostilidades.
  2. El gobierno británico halló cierta oposición y censura, por parte de una minoría del Parlamento y de la opinión pública, por guerrear contra China en 1839-42.
  3. En el tratado de paz firmado en Nankín el 29 de agosto de 1842, los británicos forzaron a los chinos a abrir puertos de tratado y a ceder territorio, pero no a legalizar el tráfico del opio.
  4. A instancia del gobierno británico, el gobierno chino accedió, el 13 de octubre de 1858, a legalizar la importación de opio a China después de la derrota en una segunda guerra sino-británica y de cincuenta y ocho años de experiencia de fracasos en impedir el tráfico de contrabando.
  5. Entre los chinos y los británicos, la disputa sobre el opio llegó eventualmente a su fin por (a) la reducción progresiva, pari passu, durante los años 1907-1919, del cultivo del opio en China y su importación a China desde la India, por acuerdo entre los gobiernos de China y la India Británica y por (b) la total prohibición de la exportación de opio de la India Británica en 1926.
N. B. Como resultado de la anarquía política en China, seguida por la invasión y ocupación japonesa, volvió después a extenderse el cultivo de la adormidera en China.


1 comentario:

Ernesto de Casas dijo...

Que mala gente estos imperialistas británicos!
EHdeC